El 47,6 % de los profesionales dispone de una flexibilidad baja o inexistente, pese a que más de ocho de cada diez reconocen que estas medidas mejoran su productividad y bienestar.
La vuelta a la rutina pone el foco en la flexibilidad
Con septiembre y la vuelta a la rutina, la flexibilidad laboral cobra especial importancia para facilitar la reincorporación y recuperar los hábitos del día a día. Sin embargo, casi la mitad de los profesionales en España afronta este regreso con pocas o ninguna posibilidad de adaptar su jornada.
Así lo revela el Estudio sobre Bienestar y Salud Laboral en España 2026, elaborado por Edenred, plataforma digital especializada en beneficios sociales y employee engagement. Según sus resultados, el 47,6 % de los profesionales trabaja con una flexibilidad baja o inexistente: un 24,9 % dispone únicamente de opciones limitadas y otro 22,7 % no cuenta con ninguna medida.
Esta situación adquiere especial relevancia durante el inicio del curso, cuando las necesidades de conciliación se intensifican y los trabajadores afrontan nuevas rutinas y formas de organizarse. El estudio apunta, además, a una realidad que trasciende el periodo vacacional: una parte importante del talento sigue teniendo poco margen para adaptar horarios, reorganizar su jornada o gestionar sus tiempos.
La rigidez contrasta con las preferencias de los propios profesionales. Más de ocho de cada diez relacionan las medidas de flexibilidad con una mejora de su productividad y bienestar. En concreto, un 51,4 % considera que este factor impulsa directamente su motivación y rendimiento, mientras que un 30,1 % señala que supone una ayuda importante.
‘La flexibilidad no consiste en aplicar la misma fórmula en todas las organizaciones, sino en ofrecer alternativas compatibles con cada actividad. Los datos muestran que hacerlo mejora el bienestar, la motivación y el rendimiento’
La edad marca diferencias significativas en el acceso a estas medidas. Los Baby Boomers, de entre 62 y 65 años, son el grupo con menor acceso a fórmulas flexibles, ya que el 37,1 % no dispone de ninguna. Entre la Generación X, de 46 a 61 años, el porcentaje se sitúa en el 25,9 %.
En el extremo contrario, la Generación Z registra un 54,7 % de profesionales con un nivel de flexibilidad moderado o alto, mientras que los Millennials alcanzan el 56,1 %. Precisamente, estos últimos son quienes más valoran su impacto: el 56,6 % de los Millennials afirma que la flexibilidad aumenta su motivación y rendimiento.
La brecha también aparece por género. El 26,3 % de las mujeres no dispone de ninguna medida de flexibilidad, frente al 19,5 % de los hombres. Una diferencia especialmente relevante en un contexto en el que la conciliación y la autonomía sobre el tiempo tienen un peso creciente en la experiencia laboral.
Madrid lidera mientras Galicia se queda atrás
Las diferencias territoriales muestran también un mapa desigual de la flexibilidad laboral. La Comunidad de Madrid encabeza el acceso a modelos flexibles, con un 64,7 % de profesionales que dispone de una flexibilidad alta o moderada y solo un 17,6 % que carece de cualquier medida.
Madrid destaca además por la valoración que sus profesionales hacen de estas políticas. El 60,9 % asegura que la flexibilidad aumenta significativamente su motivación y rendimiento, el porcentaje más elevado entre los territorios analizados.
En el extremo contrario se encuentra Galicia, donde solo un 9,6 % disfruta de un nivel alto de flexibilidad y un 34,5 % trabaja sin ninguna opción. La Comunidad Valenciana también presenta una situación especialmente rígida, con un 29,1 % de profesionales sin medidas de flexibilidad.
Las pymes concentran los modelos más rígidos
El tamaño de las empresas también condiciona las posibilidades de adaptar las jornadas. Las microempresas presentan el mayor porcentaje de alta flexibilidad, con un 33 %, frente al 18,7 % de las grandes compañías y el 14,3 % de las pymes.
Las pymes son, precisamente, las que presentan el escenario más desfavorable. El 24,6 % de sus profesionales no cuenta con ninguna medida flexible y otro 28,8 % solo dispone de opciones limitadas, lo que significa que más de la mitad de su talento trabaja bajo modelos poco o nada flexibles.
“La flexibilidad no consiste en aplicar la misma fórmula en todas las organizaciones, sino en ofrecer alternativas compatibles con cada actividad. Los datos muestran que hacerlo mejora el bienestar, la motivación y el rendimiento”, afirma Olga Zografou, directora de People & CSR de Edenred España.
La compañía considera que avanzar hacia modelos más flexibles supone algo más que una herramienta de conciliación: también es una cuestión de competitividad y sostenibilidad empresarial. La adaptación de horarios, los beneficios sociales, la retribución flexible y las soluciones de bienestar pueden ayudar a responder a las necesidades del talento y a reforzar su fidelización durante todo el año.