Las temperaturas extremas, el aumento de la demanda eléctrica y la variabilidad de las renovables están elevando la presión sobre las redes europeas, mientras el continente acelera su transformación hacia un sistema energético más descarbonizado
Gestionar un sistema energético cada vez más complejo
El cambio climático está planteando nuevos desafíos operativos para el sistema energético europeo, con episodios de calor extremo que incrementan la demanda de electricidad para refrigeración y afectan a la generación de fuentes dependientes de las condiciones meteorológicas, como la eólica y la solar.
“El reto ya no es solo generar más energía renovable, sino gestionar en tiempo real un sistema cada vez más complejo y variable”, explica Steffen Hoellinger, CTO de Campo para EMEA en Confluent. El crecimiento de la demanda, la dependencia del clima y las limitaciones de las interconexiones hacen que disponer de información actualizada sea cada vez más importante para anticipar posibles desequilibrios.
El apagón que afectó a España y Portugal en abril de 2025 puso de manifiesto la dificultad de mantener la estabilidad en sistemas eléctricos altamente interconectados. Los episodios de calor extremo registrados este verano vuelven a evidenciar que estos problemas no son únicamente cuestiones de planificación, sino desafíos que las compañías energéticas deben abordar en tiempo real.
En este escenario, una infraestructura capaz de conectar datos procedentes de redes, activos, fuentes renovables y consumidores puede mejorar la capacidad de respuesta de las compañías y contribuir a construir un sistema energético más resiliente.
‘El reto ya no es solo generar más energía renovable, sino gestionar en tiempo real un sistema cada vez más complejo y variable’
La transición hacia un modelo energético basado en renovables y generación descentralizada está multiplicando los puntos de producción, almacenamiento y consumo. Los hogares con paneles solares, las baterías, los vehículos eléctricos y las industrias participan cada vez más activamente en el funcionamiento de la red.
Para los operadores, esto implica coordinar más variables y actores que nunca, incluyendo producción, consumo, meteorología, estado de los activos y restricciones de la red. Cuando estos datos permanecen separados entre diferentes sistemas, resulta más complicado anticiparse a los cambios y responder con rapidez.
La flexibilidad se convierte en un elemento clave
El crecimiento de las energías renovables no elimina por sí mismo los desequilibrios entre generación y demanda. En determinados momentos puede existir más electricidad disponible de la que la red puede absorber, mientras que en otros las condiciones meteorológicas o un aumento de la demanda pueden reducir el suministro disponible.
Un ejemplo es el curtailment, que obliga a limitar parte de la generación renovable cuando la red no puede absorberla o transportarla hasta donde se necesita. En el extremo contrario, las olas de calor pueden elevar considerablemente la demanda y reducir la producción de determinadas fuentes.
Durante la reciente ola de calor, el operador energético nacional de Gran Bretaña, National Energy System Operator, habría destinado alrededor de 10 millones de libras a garantizar electricidad adicional ante el incremento de la demanda.
Para Hoellinger, estos episodios demuestran que la resiliencia energética no depende únicamente de disponer de más capacidad, sino de poder adaptar el sistema rápidamente cuando las condiciones cambian. Para ello, señala, las compañías necesitan datos actualizados y conectados que permitan identificar desequilibrios y actuar antes de que se conviertan en problemas mayores.
‘La resiliencia energética dependerá cada vez más de la capacidad de conectar los datos del sistema y actuar sobre ellos con la misma rapidez con la que cambian las condiciones’
La creciente complejidad de los sistemas energéticos obliga a las compañías a conectar información procedente de redes, contadores inteligentes, previsiones meteorológicas, mercados energéticos, clientes y sistemas de mantenimiento.
La integración de estos flujos proporciona una visión más completa del estado de la red y permite reaccionar con mayor rapidez ante cambios en la demanda, incidencias o variaciones en la generación. También facilita optimizar activos, gestionar la flexibilidad disponible y desarrollar nuevos servicios energéticos.
En este contexto, el data streaming permite pasar de analizar lo que ya ha ocurrido a operar sobre lo que está sucediendo en cada momento, convirtiéndose en una herramienta para agilizar las decisiones y mejorar la resiliencia de las redes.
E.ON utiliza los datos para avanzar hacia una red más conectada
E.ON representa un ejemplo de cómo una gran compañía energética puede utilizar los datos para adaptarse a un sistema cada vez más distribuido e interconectado. La empresa utiliza la plataforma de streaming de datos de Confluent en tres ámbitos: digitalización de la red, optimización del mercado energético y creación de productos de datos reutilizables.
En la red, los datos en tiempo real ayudan a detectar incidencias y gestionar la variabilidad de las fuentes renovables. En el mercado energético permiten mejorar la previsión de la producción y la planificación de compras, mientras que los productos de datos reutilizables facilitan que diferentes equipos trabajen con información fiable sin tener que desarrollar nuevas integraciones para cada aplicación.
El caso de E.ON muestra cómo una infraestructura de datos conectada puede facilitar la coordinación entre productores, consumidores y activos, todos ellos cada vez más integrados en el funcionamiento del sistema energético.
La inteligencia artificial necesita datos de calidad
La inteligencia artificial tendrá un papel creciente en la gestión energética, aunque su capacidad para aportar valor dependerá de la calidad, disponibilidad y contexto de los datos utilizados. Los modelos necesitan combinar información sobre activos, demanda, meteorología y condiciones de la red para generar resultados fiables.
La combinación de IA y flujos de datos continuos puede ayudar a detectar anomalías, anticipar puntos de tensión y optimizar la flexibilidad disponible, proporcionando a los operadores información contextualizada para reaccionar con mayor rapidez.
La reciente ola de calor vuelve a poner de manifiesto que los sistemas energéticos europeos deberán afrontar condiciones cada vez más exigentes y variables. A medida que aumenten el peso de las renovables y la electrificación, la capacidad de adaptación será tan importante como el desarrollo de nuevas infraestructuras.
“La resiliencia energética dependerá cada vez más de la capacidad de conectar los datos del sistema y actuar sobre ellos con la misma rapidez con la que cambian las condiciones”, concluye Steffen Hoellinger.