Un estudio de Fundación CEA y Continental advierte de que el ahorro está condicionando las decisiones relacionadas con la seguridad vial, el mantenimiento y la elección de servicios para el automóvil
La subida de los costes de vida y el encarecimiento de los combustibles están modificando de forma significativa los hábitos de los conductores españoles. Así lo refleja el estudio “Seguridad vial ante el triple reto de la inflación, los coches pesados y el clima extremo”, elaborado por Fundación CEA y Continental, que revela que más del 60% de los conductores ha pospuesto alguna reparación o mantenimiento de su vehículo por motivos económicos, una tendencia que ha aumentado respecto a estudios anteriores.La investigación, realizada entre 1.102 conductores españoles durante los meses de mayo y junio de 2026, muestra cómo la situación económica está influyendo directamente en aspectos relacionados con la seguridad vial. Según los datos recogidos, casi el 90% de los usuarios ha adoptado alguna medida para reducir el gasto en combustible, ya sea modificando su forma de conducir, reduciendo el uso del vehículo o prestando mayor atención a su mantenimiento.
Sin embargo, el estudio también pone de manifiesto una contradicción preocupante: mientras los conductores buscan ahorrar costes, muchos retrasan actuaciones relacionadas con la conservación del vehículo. De hecho, una parte significativa reconoce haber aplazado incluso la sustitución de elementos vinculados a la seguridad, como neumáticos o frenos, debido a la falta de presupuesto.

El precio gana terreno frente a la seguridad
Los resultados reflejan que el factor económico se ha convertido en el principal criterio a la hora de mantener un vehículo. Para ocho de cada diez conductores, el ahorro pesa más que cualquier otra consideración, mientras que apenas un pequeño porcentaje afirma priorizar la seguridad por encima del coste.Esta tendencia también se observa en la contratación de seguros y en la elección de talleres. Más del 80% de los encuestados asegura cambiar de aseguradora buscando exclusivamente la opción más barata, mientras que cerca de un tercio elige los talleres en función del presupuesto más económico, incluso cuando las reparaciones afectan a elementos de seguridad.La pérdida de hábitos preventivos es otro de los aspectos que más preocupa a los responsables del estudio. Aunque mantener una presión correcta en los neumáticos puede reducir el consumo de combustible, casi el 75% de los conductores no revisa manualmente la presión y confía únicamente en los sistemas automáticos incorporados en los vehículos.
Preocupación por los SUV, el clima extremo y el mantenimiento
El informe también analiza la percepción de los conductores sobre los vehículos más pesados, especialmente los SUV. Un 58% considera que son más seguros para quienes los conducen, aunque al mismo tiempo un 88% reconoce que pueden representar un mayor riesgo para el resto de usuarios debido a su tamaño y peso. Además, más de la mitad admite desconocer que el aumento de peso influye directamente en la distancia de frenado.Respecto al clima extremo, los conductores muestran un elevado grado de conocimiento teórico sobre situaciones de riesgo. La gran mayoría sabe cómo reaccionar ante un episodio de aquaplaning y reconoce los efectos negativos de las altas temperaturas sobre los neumáticos. No obstante, persiste un importante desconocimiento sobre soluciones específicas para mejorar la seguridad en estas condiciones, ya que cerca del 80% afirma no conocer realmente las ventajas de los neumáticos All Season.El estudio también concluye que la sostenibilidad sigue quedando en segundo plano frente al precio. Un 88% de los conductores asegura que no estaría dispuesto a asumir un coste adicional por neumáticos más respetuosos con el medio ambiente si ello implica un incremento en la factura final.
Ante este escenario, Fundación CEA y Continental consideran necesario reforzar las campañas de información y concienciación para demostrar que un mantenimiento adecuado no solo mejora la seguridad vial, sino que también contribuye al ahorro económico a largo plazo. Asimismo, defienden una mayor pedagogía sobre los efectos del peso de los vehículos, el impacto del clima extremo y la importancia de no delegar completamente en la tecnología tareas básicas de revisión y mantenimiento.