El precio medio del gasóleo en la UE alcanza los 1,929 euros por litro tras subir un 7% en dos semanas, con ocho países ya por encima de los 2 euros
El precio del diésel vuelve a tensionar al transporte por carretera en Europa. Tras varias semanas en las que los operadores podían pensar que lo peor de la crisis energética había quedado atrás, la volatilidad ha regresado con fuerza al mercado del petróleo y al suministro de gasóleo.Dos factores explican este nuevo golpe: la renovada interrupción del tráfico de petroleros por el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas clave para el suministro mundial de crudo, y la suspensión de las exportaciones de diésel desde Rusia, vigente desde el 8 de julio y prevista, por ahora, hasta el 31 de julio.
El Brent sube un 18% en solo dos semanas
El impacto se ha trasladado con rapidez al mercado del crudo. El Brent pasó de cotizar a 72,5 dólares por barril el 3 de julio a situarse en 85,5 dólares el 17 de julio, lo que supone una subida del 18% en apenas dos semanas. Además, se encuentra ya un 17% por encima del nivel base previo a la guerra de finales de febrero.El índice estadounidense WTI también avanzó con fuerza, hasta los 80,1 dólares por barril, un 16% más en el mismo periodo. La diferencia entre ambos indicadores, conocida como diferencial Brent-WTI, se amplió de 3,4 a 5,4 dólares por barril, una señal de que las tensiones de suministro están afectando con especial intensidad a los mercados europeos y atlánticos.
La Agencia Internacional de la Energía, AIE, describe un mercado petrolero que intenta volver al equilibrio, pero advierte de que esa mejora sigue siendo frágil. La recuperación del tráfico de petroleros por Ormuz continúa siendo un elemento decisivo, sobre todo porque las exportaciones de productores de Oriente Medio aún se sitúan muy por debajo de los niveles de febrero.El problema no está solo en el crudo. La presión es todavía mayor sobre los combustibles refinados, especialmente el gasóleo. Los envíos de productos refinados desde el Golfo siguen funcionando a menos de la mitad del ritmo registrado antes de la crisis, mientras que las exportaciones rusas de diésel se han reducido aproximadamente a la mitad desde junio.
Ocho países de la UE superan ya los 2 euros por litro
La tensión se nota directamente en los surtidores. El precio medio ponderado del diésel en los 27 países de la UE alcanzó los 1,929 euros por litro el 16 de julio. Dos semanas antes rondaba los 1,80 euros, por lo que el incremento ha sido del 7%. Frente al nivel previo a la guerra, situado en 1,634 euros, el gasóleo es ahora un 18% más caro.El encarecimiento es especialmente visible en algunos mercados. Ocho países de la UE tienen ya precios medios del diésel por encima de los 2 euros por litro: Dinamarca y Países Bajos, con 2,24 euros; Alemania, con 2,18; Finlandia, con 2,07; Bélgica, con 2,06; Italia, con 2,05; e Irlanda y Francia, ambas con 2,02 euros.
Hace solo dos semanas, únicamente dos países superaban esa barrera. Los mayores aumentos en este periodo se han registrado en Austria, con un 10,5%; Alemania, con un 10,2%; Dinamarca, con un 9,6%; y Luxemburgo, con un 9,5%. En sentido contrario, solo Suecia, Chipre y Rumanía han registrado descensos.La subida preocupa especialmente al transporte por carretera, donde el combustible es uno de los principales costes operativos. Además, el diésel está subiendo mucho más rápido que la gasolina en la mayoría de mercados europeos, debido al fuerte aumento de los márgenes de refinado y a la menor disponibilidad de producto.
Las refinerías europeas han empezado a cambiar parte de su producción desde el combustible para aviones hacia el diésel, porque el margen del gasóleo se sitúa ya cerca de los 70 dólares por barril, por encima del combustible aéreo. Aun así, la falta de diésel ruso obliga a Europa a competir con Turquía, el norte de África y Brasil por cargamentos alternativos, especialmente procedentes de Estados Unidos.La evolución de las próximas semanas dependerá de dos factores muy concretos: si Rusia levanta o prorroga la prohibición de exportar diésel más allá del 31 de julio y si el tráfico de petroleros por el Estrecho de Ormuz vuelve a la normalidad. Hasta entonces, el sector del transporte seguirá mirando al surtidor con inquietud. Porque cuando el gasóleo sube de esta manera, no solo se encarece llenar el depósito: se tensiona toda la cadena logística.