La IRU alerta de que la escasez de profesionales se ha convertido en un problema estructural que obliga a rechazar contratos y compromete el relevo generacional en un sector clave para la economía
La falta de conductores ya limita el crecimiento de las empresas
Europa se enfrenta a un déficit de 502.000 conductores de camión, una cifra que pone de manifiesto la creciente dificultad del sector del transporte por carretera para cubrir sus necesidades de personal. Así lo recoge el último informe de la International Road Transport Union (IRU), que advierte de que la falta de profesionales ha dejado de ser un fenómeno coyuntural para convertirse en un problema estructural con importantes consecuencias para la actividad económica y las cadenas de suministro.
Según el estudio, las vacantes representan el 13% de la plantilla necesaria en Europa, una de las tasas más elevadas entre los 18 mercados analizados por la organización. A escala mundial, el déficit alcanza los 2,9 millones de conductores, equivalente al 11% de la fuerza laboral del sector.
La organización concluye que la solución pasa por mejorar las condiciones laborales, facilitar el acceso a la profesión e impulsar políticas públicas que garanticen el relevo generacional, asegurando así la disponibilidad de profesionales para un sector considerado estratégico para la economía europea
La escasez de profesionales está teniendo un impacto directo sobre la capacidad operativa de las empresas de transporte. El informe revela que casi dos de cada tres operadores europeos han tenido que rechazar nuevos contratos por no disponer de conductores suficientes para atender la demanda.
Además, el 65% de las empresas considera que la falta de conductores es actualmente su principal preocupación, situándola por encima de otros retos como los costes operativos o la evolución del mercado.
Para el secretario general de la IRU, Umberto de Pretto, la situación refleja un cambio de escenario que exige respuestas estructurales. Según señala, la escasez de conductores está afectando directamente a la capacidad de transporte, al crecimiento de las empresas y a la fiabilidad de las cadenas logísticas.
Las pequeñas empresas soportan el mayor impacto
El informe destaca que las compañías de menor tamaño son las más perjudicadas por la falta de profesionales. Los operadores con menos de 50 empleados registran tasas de vacantes significativamente superiores a las de las grandes empresas, debido a su menor capacidad para invertir en procesos de selección, formación o contratación internacional.
En el caso de la Unión Europea, esta situación adquiere una especial relevancia, ya que las empresas con menos de diez trabajadores representan el 98% del tejido empresarial del transporte de mercancías por carretera y concentran cerca del 79% del empleo del sector.
El relevo generacional se perfila como uno de los principales desafíos del transporte europeo. La IRU estima que 660.500 conductores se jubilarán antes de 2030, lo que incrementará todavía más la presión sobre un mercado laboral que ya presenta serias dificultades para incorporar nuevos profesionales.
A esta situación se suman las barreras de acceso a la profesión, la escasez de infraestructuras adecuadas para los conductores y el cambio en las expectativas laborales de las nuevas generaciones, factores que dificultan la incorporación de nuevos trabajadores.
El informe señala que mejorar las condiciones económicas resulta insuficiente para resolver el problema de captación de conductores. Aunque la remuneración continúa siendo un elemento importante, muchas empresas consideran que se ha alcanzado un punto en el que incrementar los salarios ya no garantiza la incorporación o fidelización de nuevos profesionales.
En este contexto, cobran cada vez más importancia aspectos como cabinas más confortables, áreas de estacionamiento seguras, horarios más previsibles, una mejor conciliación entre la vida laboral y personal y la posibilidad de pasar más tiempo en casa, especialmente en el transporte internacional de larga distancia.
La participación femenina continúa siendo muy reducida en el transporte por carretera. Actualmente, las mujeres representan apenas el 4% de los conductores de camión en Europa, aunque la IRU destaca que quienes acceden a la profesión suelen hacerlo a edades más tempranas que los hombres.
La organización considera que facilitar el acceso a la formación, mejorar las condiciones laborales y modernizar la imagen del sector permitiría atraer tanto a mujeres como a jóvenes, ampliando la base de profesionales disponibles.
La colaboración público-privada, clave para el futuro
La IRU considera que las iniciativas individuales de las empresas ya no son suficientes para revertir esta situación y apuesta por una estrategia conjunta entre administraciones, asociaciones y operadores del transporte.
Como referencia, el informe destaca experiencias desarrolladas en Finlandia, Países Bajos y Turquía, donde la colaboración público-privada ha permitido impulsar programas más eficaces de formación y captación de conductores.
La organización concluye que la solución pasa por mejorar las condiciones laborales, facilitar el acceso a la profesión e impulsar políticas públicas que garanticen el relevo generacional, asegurando así la disponibilidad de profesionales para un sector considerado estratégico para la economía europea.