SNAP advierte del creciente impacto de las olas de calor en la logística por carretera y recomienda medidas preventivas para garantizar la continuidad de las operaciones en Reino Unido y Europa
Europa se calienta y aumenta la presión sobre el transporte
La creciente frecuencia de las olas de calor en Europa está planteando nuevos desafíos para el sector del transporte de mercancías por carretera. Con más de 1,8 billones de toneladas-kilómetro transportadas cada año en la Unión Europea, las empresas de logística se enfrentan a la necesidad de adaptar sus operaciones para proteger a conductores, vehículos e infraestructuras frente a las altas temperaturas.
‘La preparación es fundamental. Un enfoque proactivo en materia de bienestar de los conductores, mantenimiento de los vehículos y planificación de los trayectos ayuda a las empresas a mantener la seguridad, la eficiencia y la resiliencia durante los meses de verano’
Según los datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), Europa es actualmente el continente que más rápido se está calentando, con temperaturas que aumentan aproximadamente al doble del ritmo medio mundial. Este fenómeno ya no afecta únicamente al sur del continente, sino también a países como Reino Unido, Francia, Alemania, Bélgica y Países Bajos, donde se están registrando récords térmicos y episodios de calor extremo cada vez más frecuentes.
Las consecuencias para el transporte son significativas. La exposición prolongada a temperaturas elevadas incrementa los riesgos de fatiga, deshidratación y malestar físico entre los conductores profesionales, mientras que las empresas deben afrontar una mayor probabilidad de averías mecánicas, sobrecalentamiento de motores, problemas en las baterías y fallos en los neumáticos.
Además, el calor extremo acelera el desgaste de componentes críticos de los vehículos, elevando los costes de mantenimiento y aumentando el riesgo de interrupciones operativas no planificadas.
Infraestructuras bajo presión y planificación preventiva
Las altas temperaturas también afectan directamente a las infraestructuras viarias. Cuando el termómetro supera los 30 grados centígrados, la temperatura del asfalto puede alcanzar entre 40 y 50 grados, favoreciendo deformaciones en la calzada, daños en autopistas y restricciones al tráfico que generan retrasos y desvíos en rutas estratégicas para el transporte pesado.
Ante este escenario, la compañía especializada en servicios para transportistas SNAP insta a los operadores a adoptar una estrategia preventiva que incluya inspecciones técnicas de los vehículos, revisiones de neumáticos, programas de bienestar para conductores y una planificación de rutas adaptada a las previsiones meteorológicas.
Nick Long, director comercial de SNAP para Reino Unido, subraya que el transporte de mercancías no puede detenerse durante los episodios de calor extremo, aunque reconoce que estas condiciones generan una presión adicional sobre toda la cadena logística.
“La preparación es fundamental. Un enfoque proactivo en materia de bienestar de los conductores, mantenimiento de los vehículos y planificación de los trayectos ayuda a las empresas a mantener la seguridad, la eficiencia y la resiliencia durante los meses de verano”, señala.
La compañía destaca también el papel de la tecnología para minimizar incidencias, facilitando el acceso rápido a combustible, estacionamiento y otros servicios esenciales mediante plataformas digitales que reducen tiempos de espera y mejoran la eficiencia operativa.
Recomendaciones para afrontar el verano
Entre las principales medidas recomendadas por SNAP para los transportistas que operan en Reino Unido y Europa destacan la comprobación de la presión de los neumáticos antes de los trayectos de larga distancia, la revisión de los sistemas de refrigeración y niveles de líquidos, garantizar el acceso permanente a agua potable para los conductores y monitorizar las alertas meteorológicas en los principales corredores logísticos europeos.
Asimismo, la compañía aconseja revisar las rutas teniendo en cuenta posibles episodios de congestión y localizar previamente áreas seguras de descanso para los profesionales del volante.
Con unas previsiones climáticas que apuntan a veranos más cálidos y fenómenos meteorológicos extremos más frecuentes, el sector logístico europeo se enfrenta a una nueva realidad en la que la adaptación al calor se convierte en un elemento clave para garantizar la continuidad del suministro y la competitividad de las empresas de transporte.