El pasado 13 de julio se lanzaba la Plataforma para la Promoción de los Ecocombustibles, desde la que se defiende el uso y producción de estos combustibles líquidos renovables y de bajas o nulas emisiones de carbono, como vía complementaria para la descarbonización de la economía y la reducción de emisiones, así como la sostenibilidad del modelo productivo, la competitividad de las empresas, la creación de empleo de calidad y la generación de oportunidades en todo el territorio, incluyendo las zonas rurales y despobladas.
Un día después, el 14 de julio, la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, anunciaba nuevas medidas para hacer posible el objetivo del Pacto Verde Europeo de convertir a la UE en el primer continente climáticamente neutro del mundo a mitad de siglo, adaptando para ello el marco regulatorio europeo en materia de energía y clima a fin de permitir una reducción de las emisiones de GEI de, al menos, el 55% en 2030 en comparación con las de 1990.
Desde la Plataforma compartimos este objetivo, como compartimos la determinación en la lucha contra el cambio climático y el papel líder de la Unión Europea en este cometido.
Esto significa no cerrar las puertas a la competencia entre tecnologías, evitando los costes que la apuesta por una sola alternativa podría tener en términos de crecimiento, competitividad y empleo. La experiencia nos demuestra que los mayores avances no se han alcanzado poniendo límites a la innovación, sino todo lo contrario, dando margen a su desarrollo.
Consideramos, así, que entre los objetivos de las medidas propuestas debería figurar también que la industria, incluido el transporte, disponga del mayor número posible de opciones para una transición energética eficiente y que no cercene de raíz ninguna que sea técnica, económica y medioambientalmente viable, y que, además, en el caso de los ecocombustibles, ofrece una descarbonizacion mucho más intensa en la cadena de emisiones que otras opciones que se pretenden convertir en obligatorias.