Los nuevos peajes en Países Bajos y Flandes vinculados a las emisiones de CO₂ y la obligatoriedad del tacógrafo inteligente para determinadas furgonetas marcan el inicio de una nueva etapa para el sector
Países Bajos sustituye la euroviñeta por un peaje basado en las emisiones
El transporte internacional de mercancías por carretera afronta desde el 1 de julio de 2026 tres importantes modificaciones normativas que afectan directamente a los costes operativos, la gestión de las flotas y el cumplimiento de la legislación europea. La entrada en vigor de nuevos sistemas de peaje en Países Bajos y la región belga de Flandes, junto con la obligación de instalar el tacógrafo inteligente G2V2 en determinadas furgonetas de transporte internacional, obliga a las empresas a adaptarse a un escenario cada vez más orientado a la sostenibilidad y la digitalización.
Las nuevas medidas forman parte de la estrategia de la Unión Europea para reducir las emisiones contaminantes, impulsar la renovación del parque móvil y reforzar el control sobre el transporte internacional, premiando a las flotas más eficientes y aumentando las exigencias para los operadores.
Los operadores que todavía no hayan acometido estas inversiones deberán afrontar un incremento de los costes operativos y nuevas exigencias regulatorias que marcarán el futuro inmediato del transporte internacional por carretera
La principal novedad llega desde Países Bajos, que ha eliminado definitivamente la euroviñeta para implantar un sistema nacional de peaje por kilómetro recorrido para vehículos pesados. El importe que deberá abonar cada camión dependerá de dos variables: la masa máxima autorizada (MMA) y la categoría de emisiones de CO₂ del vehículo.
Este nuevo modelo penaliza económicamente a los vehículos más antiguos y contaminantes, mientras que las flotas más modernas y eficientes podrán beneficiarse de tarifas más reducidas. Para las empresas que operan habitualmente en el Benelux, la medida supondrá revisar sus costes por trayecto y, en muchos casos, renegociar las tarifas con sus clientes.
Flandes incorpora el CO₂ al cálculo de sus peajes
La región flamenca de Bélgica también ha actualizado su sistema tarifario incorporando las emisiones de CO₂ como nuevo criterio para calcular el coste de los peajes. Aunque el modelo vigente no cambia por completo, desde julio las emisiones pasan a tener un peso determinante en el importe que deben pagar los vehículos pesados.
El objetivo de esta medida es incentivar la utilización de camiones menos contaminantes y acelerar la modernización de las flotas, reforzando la apuesta por una movilidad más sostenible en uno de los principales corredores logísticos europeos.
La tercera modificación afecta a las empresas que realizan transporte internacional de mercancías con furgonetas. Desde el 1 de julio de 2026, los vehículos con una masa máxima autorizada de entre 2,5 y 3,5 toneladas que operen fuera de sus fronteras deberán incorporar obligatoriamente un tacógrafo inteligente de segunda generación (G2V2).
Hasta ahora este tipo de vehículos estaba exento de esta obligación, pero con la nueva normativa pasan a integrarse plenamente en el sistema europeo de supervisión digital del transporte. Las empresas que todavía no hayan instalado estos dispositivos deberán hacerlo para evitar posibles sanciones y garantizar el cumplimiento de la legislación comunitaria.
Más sostenibilidad, mayor control y nuevos retos para las empresas
Los tres cambios responden a una estrategia común de la Unión Europea para avanzar hacia un transporte de mercancías más eficiente, sostenible y digitalizado. La incorporación de las emisiones de CO₂ como elemento determinante en los sistemas de peaje busca acelerar la renovación de las flotas, mientras que la extensión del tacógrafo inteligente incrementa el control sobre las operaciones realizadas con vehículos ligeros.
Para las empresas que ya han apostado por vehículos de bajas emisiones y por la modernización tecnológica, estas medidas representan una ventaja competitiva. Sin embargo, los operadores que todavía no hayan acometido estas inversiones deberán afrontar un incremento de los costes operativos y nuevas exigencias regulatorias que marcarán el futuro inmediato del transporte internacional por carreter