El sector alerta de pérdidas económicas y riesgos para los conductores tras nuevas movilizaciones en la AP-7
Los transportistas catalanes han alzado la voz ante los bloqueos recurrentes en las principales carreteras de Cataluña, una situación que, según denuncian, está generando graves perjuicios económicos y comprometiendo la seguridad de los profesionales del sector.
La Associació General d’Autònoms-Pimes Transportistes de Catalunya (AGTC) ha expresado su “hartazgo” tras los cortes registrados el pasado 27 de mayo, cuando diversas movilizaciones, entre ellas en defensa de la enseñanza pública, provocaron el colapso de vías clave como la AP-7, eje fundamental para la conexión con Europa.Desde la asociación advierten de que estos cortes, en muchos casos no autorizados y sin previo aviso, afectan directamente al flujo de mercancías tanto a nivel local como internacional.La situación resulta especialmente crítica en la AP-7, considerada una infraestructura estratégica para las exportaciones y el transporte de larga distancia.Según la AGTC, este tipo de incidencias no solo retrasa entregas y genera sobrecostes, sino que también deteriora la competitividad del tejido empresarial.
Riesgos para la salud de los conductores
Más allá del impacto económico, los transportistas ponen el foco en las condiciones en las que se ven obligados a trabajar. Durante la última jornada de protestas, cientos de conductores quedaron atrapados durante horas en plena ola de calor, sin posibilidad de cubrir necesidades básicas.La asociación denuncia que esta situación pone en riesgo la salud y la integridad física de los profesionales, especialmente en episodios de temperaturas extremas.
Aunque la AGTC reafirma su respeto al derecho a la manifestación, insiste en que este debe ser compatible con la libre circulación de personas y mercancías, un principio protegido por la normativa nacional e internacional.En este contexto, la organización critica la “pasividad” del Govern de la Generalitat y le exige actuar para garantizar el orden público y evitar que se repitan estos bloqueos.El mensaje del sector es claro: la movilidad de mercancías no puede quedar paralizada de forma recurrente, ya que afecta no solo a los transportistas, sino al conjunto de la economía.