Moventia alertó en Global Mobility Call 2026 de que Europa suma más de 105.000 vacantes de conductores de autobús y autocar sin cubrir
El transporte de viajeros por carretera afronta un reto que va mucho más allá de la renovación de flotas, la electrificación o la digitalización. La falta de profesionales empieza a situarse como una de las grandes amenazas para la continuidad del servicio y el crecimiento de las empresas del sector.
Así lo advirtió Josefa Solanilla, Corporate People Director de Moventia, durante su ponencia “Personas como motor de crecimiento”, celebrada en Global Mobility Call 2026, en Ifema Madrid. Su mensaje fue directo: la movilidad del futuro no se sostendrá solo con tecnología si no hay personas suficientes para hacerla funcionar.“Somos personas trabajando para personas”, recordó Solanilla, antes de poner sobre la mesa una pregunta incómoda para el sector: “¿Qué ocurriría mañana si desapareciera el 20% de nuestros conductores?”. Su respuesta fue igual de clara: rutas canceladas, usuarios afectados, ingresos perdidos, contratos en riesgo y reputación dañada.

Más de 105.000 vacantes de conductores en Europa
Durante su intervención, la directiva de Moventia aportó cifras que dibujan un escenario complicado. Actualmente hay en Europa más de 105.000 vacantes de conductores de autobús y autocar sin cubrir, lo que representa alrededor del 10% del total de posiciones existentes.La previsión para 2028 eleva esa cifra hasta las 275.000 vacantes que, en principio, no podrían cubrirse. Además, en los próximos cinco o diez años se prevén más de 330.000 jubilaciones de conductores, un dato que aumenta todavía más la presión sobre las empresas de transporte.
El problema no afecta únicamente a la conducción. Solanilla también señaló la dificultad para encontrar mecánicos, otra posición clave para el funcionamiento diario de las compañías. Según expuso, en Europa se habla ya de 75.000 vacantes de mecánicos sin cubrir y de 54.000 posiciones abiertas en LinkedIn para estos perfiles.En España, el déficit estimado se sitúa en torno a 4.000 conductores, con una edad media cercana a los 50 años. La fotografía, según la responsable de Moventia, es especialmente delicada porque la pirámide de edad está “completamente invertida”.
Un problema de sector que exige respuesta colectiva
Solanilla subrayó que el problema no puede resolverse desde una sola empresa. A su juicio, hace falta una respuesta conjunta entre operadores de transporte, administraciones, gobiernos, autoescuelas, centros formativos, universidades y asociaciones sectoriales.También puso el foco en la burocracia que dificulta la incorporación de nuevos profesionales. Según explicó, existen personas interesadas en obtener el carné necesario para conducir autobuses, pero los procesos no avanzan al ritmo que necesita el sector. “¿Dónde está el problema?”, planteó, al señalar el contraste entre las vacantes existentes y las personas que esperan poder formarse o habilitarse.
La responsable de Personas de Moventia insistió en que la movilidad sostenible no será posible si no se sostiene antes el talento. Y ahí, la advertencia fue rotunda: “La principal amenaza para el crecimiento en nuestras compañías no es ni tecnológica, ni financiera, ni regulatoria. Son las personas”.El cierre dejó una idea de fondo para todo el sector del autobús y el autocar: sin conductores, mecánicos y equipos preparados, no habrá servicio que mantener ni transición que culminar. La tecnología puede transformar la movilidad, pero seguirá necesitando profesionales capaces de llevarla cada día a la calle.