José María Chavarría, presidente de Fecav, cuenta a NEXOBÚS que el sector en Cataluña ha consolidado su papel vertebrador, aunque urge un modelo de financiación justo para 2026
El año 2025 ha sido un ejercicio de reafirmación para el transporte de viajeros por carretera en Cataluña. Así lo destaca José María Chavarría, presidente de Fecav, quien pone en valor el crecimiento de la demanda del autobús, la capacidad de respuesta del sector ante situaciones críticas y los avances en infraestructuras. Pero también lanza una advertencia clara: la sostenibilidad del sistema requiere financiación adecuada, estabilidad normativa y colaboración real entre administraciones y operadores.
Más usuarios, mejor red y nuevos marcos normativos
“2025 ha sido un año de trabajo intenso para reforzar la confianza y el diálogo entre los agentes del transporte, con el objetivo de afrontar los retos del sector y consolidar una movilidad más resiliente y eficiente”, resume Chavarría.
Entre los hitos más positivos, destaca que la demanda del autobús ha crecido más del 14%, frente al 6% de otros modos de transporte, consolidando su papel como modo inclusivo y vertebrador del territorio. La puesta en marcha del carril bus de la B-23 y el avance de los BRCAT han mejorado la competitividad frente al coche privado.
Además, la Ley de Movilidad Sostenible ha sido otro paso relevante al establecer un nuevo marco para la planificación y concesión de servicios, aunque aún quedan aspectos por concretar.
En contextos críticos como incidencias ferroviarias o el apagón eléctrico nacional, el transporte por carretera ha demostrado ser una red segura, rápida y fiable, que responde allí donde otros modos no llegan.
Sostenibilidad económica, talento y colaboración: claves para 2026
El reto más urgente, según Fecav, es garantizar la sostenibilidad económica del sector. Chavarría lamenta que muchas empresas sigan asumiendo los costes de políticas públicas como las bonificaciones o los sistemas integrados, sin compensaciones suficientes o con retrasos en los pagos de más de tres meses.
Por ello, de cara a 2026, Fecav plantea tres prioridades:
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Un modelo de financiación justo y equilibrado.
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Captación y fidelización de talento, con especial atención al acceso de jóvenes y mujeres.
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Un diálogo real y sostenido con las administraciones, que refleje la magnitud del servicio que prestan las operadoras.
También urgen infraestructuras intermodales bien diseñadas que mejoren la experiencia del usuario, junto con una red de recarga eléctrica e hidrógeno que haga posible la descarbonización real, más allá de la renovación de flotas.
En cuanto a tendencias, Fecav señala el papel creciente de la inteligencia artificial y la digitalización, pero pide que esta transición respete el equilibrio entre productividad, protección de datos y formación de los profesionales.
El mensaje de Chavarría a las administraciones es claro: “La financiación debe basarse en criterios objetivos como la calidad del servicio, la puntualidad, la seguridad y, sobre todo, la demanda real”. Solo así será posible sostener un sistema de transporte público inclusivo, eficiente y adaptado al futuro.





