La modificación normativa fija por primera vez una profundidad mínima de 1,0 milímetro y pone fin a años de interpretaciones dispares en las inspecciones de carretera
El sector del transporte por carretera ha recibido favorablemente la entrada en vigor de la nueva regulación que establece un criterio objetivo para determinar el desgaste de los neumáticos en vehículos pesados. Desde el pasado 30 de mayo, los camiones de más de 3,5 toneladas y los autobuses deberán mantener una profundidad mínima de 1,0 milímetro en las ranuras de la banda de rodadura, una medida que cuenta con el respaldo mayoritario de los profesionales del sector.La modificación del Reglamento General de Vehículos supone un cambio relevante para el transporte profesional, ya que aporta una referencia clara y uniforme que permitirá evitar discrepancias durante las inspecciones en carretera.
El sector destaca que una correcta conservación de los neumáticos contribuye directamente a mejorar la adherencia, la estabilidad de los vehículos y la capacidad de frenado, aspectos especialmente relevantes en vehículos de gran tonelaje y transporte de viajeros.
Lejos de mostrar rechazo a la nueva exigencia, los transportistas venían reclamando desde hace años una regulación específica que eliminara la incertidumbre existente sobre el estado de los neumáticos en los vehículos pesados.Así lo refleja un estudio realizado por Fenadismer en colaboración con la firma de neumáticos Continental, cuyos resultados muestran un amplio respaldo a la nueva normativa.Según la encuesta, el 57% de los transportistas se mostró favorable a introducir una obligación legal de este tipo antes incluso de su aprobación. Además, el 83% de los profesionales considera que el estado de los neumáticos y, especialmente, la profundidad del dibujo, constituye un factor fundamental para garantizar la seguridad vial.
Hasta ahora, la legislación española únicamente establecía una profundidad mínima de 1,6 milímetros para los vehículos ligeros. En el caso de camiones y autobuses, la ausencia de una referencia concreta provocaba que las valoraciones sobre el desgaste de los neumáticos dependieran de la interpretación de los agentes encargados de las inspecciones.Esta situación generaba con frecuencia discrepancias entre transportistas y autoridades, además de inseguridad jurídica para las empresas a la hora de planificar el mantenimiento de sus flotas.Con la nueva regulación, el sector considera que se pone fin a una problemática que llevaba años generando incertidumbre y que afectaba tanto a conductores como a gestores de flotas.
Más seguridad y armonización con Europa
La entrada en vigor del nuevo límite también permite que España se adapte a los criterios ya aplicados en otros países europeos, reforzando la homogeneidad normativa dentro del transporte internacional por carretera.
Para las empresas, la medida aporta una mayor claridad en los procesos de mantenimiento y facilita la toma de decisiones sobre la sustitución de neumáticos, al contar con un criterio técnico claramente definido y reconocido legalmente.
Además, el sector destaca que una correcta conservación de los neumáticos contribuye directamente a mejorar la adherencia, la estabilidad de los vehículos y la capacidad de frenado, aspectos especialmente relevantes en vehículos de gran tonelaje y transporte de viajeros.
Con esta modificación normativa, el transporte por carretera gana en seguridad jurídica y en transparencia, al establecer un marco claro que elimina interpretaciones subjetivas y facilita el cumplimiento de las obligaciones de mantenimiento.La medida, respaldada por una amplia mayoría de los profesionales, supone un paso adelante en la mejora de la seguridad vial y en la profesionalización de la gestión de flotas, alineando además la normativa española con los estándares vigentes en buena parte de Europa.