Astic lanza una calculadora online para ayudar a las empresas a aplicar la revisión automática de tarifas según el coste del combustible
El impacto en el consumidor, prácticamente insignificante
El aumento del precio del gasóleo en las últimas semanas, motivado por la crisis energética internacional, ha elevado los costes del transporte por carretera hasta representar cerca del 40% de los gastos de explotación, obligando a ajustar tarifas en torno a un 20%. Sin embargo, según datos de ASTIC, la repercusión en el precio final de los productos es mínima, situándose por debajo de un céntimo por kilo transportado.
El análisis parte de un caso práctico en el que el precio del diésel ha aumentado un 55,4% en un año, pasando de 1,10 a 1,71 euros por litro. Esto implica que un servicio de transporte valorado inicialmente en 1.000 euros se incrementa en 221,6 euros, aplicando la cláusula de revisión del combustible. No obstante, en una carga de 23.000 kilos, este ajuste apenas se traduce en un impacto marginal para el consumidor final.
el transporte pesado reivindica su papel clave en la cadena de suministro, apostando por herramientas y mecanismos que garanticen transparencia, sostenibilidad económica y equilibrio en la distribución de costes
Para facilitar la adaptación a este escenario, ASTIC ha desarrollado una calculadora online que permite a sus empresas asociadas estimar de forma rápida la repercusión del incremento del combustible en sus tarifas. Esta herramienta responde a las exigencias de la normativa vigente, recogida en la Ley 15/2009 y reforzada por el Real Decreto-ley 9/2026.
La legislación establece que la revisión del precio del transporte debe aplicarse de forma automática cuando la variación del gasóleo supere el 5%, obligando además a reflejar este ajuste de forma desglosada en la factura. Asimismo, se introduce un régimen sancionador para garantizar su cumplimiento, similar al existente en materia de morosidad.
El sector defiende su papel ante la subida de precios
Desde ASTIC subrayan que las subidas de precios en los productos no pueden atribuirse al transporte por carretera, dado el impacto tan reducido que tiene el incremento del combustible en el coste final. Además, recuerdan que hasta la reciente entrada en vigor de la actualización normativa, el sector no había podido trasladar estos costes a sus tarifas, lo que ha tensionado la rentabilidad de las empresas.
Con este contexto, el transporte pesado reivindica su papel clave en la cadena de suministro, apostando por herramientas y mecanismos que garanticen transparencia, sostenibilidad económica y equilibrio en la distribución de costes.