Un barómetro europeo sitúa al hidrógeno como alternativa clave en transporte pesado, pese a los retos de infraestructura y costes
Principales barreras para la electrificación
La transformación de la movilidad en Europa avanza con paso firme hacia modelos más sostenibles, con la electrificación consolidándose como la principal solución estratégica para reducir emisiones. Así lo revela el I Barómetro de la Movilidad Sostenible en Europa 2026, que destaca que el 70% de los profesionales del sector apuesta por esta tecnología como vía prioritaria de descarbonización, en un contexto marcado por la urgencia climática y la innovación tecnológica.
El informe también pone de manifiesto que el 75% de los encuestados considera muy importante reducir las emisiones del transporte, lo que refuerza el protagonismo del vehículo eléctrico en la transición energética. Además, la electrificación no solo se percibe como una herramienta ambiental, sino también como una oportunidad para mejorar la competitividad y generar nuevos modelos de negocio vinculados a baterías, infraestructuras de recarga y gestión energética inteligente.
El sector coincide en que la transición hacia una movilidad sostenible requerirá coordinación, inversión e innovación, con soluciones diversificadas que permitan alcanzar los objetivos climáticos sin comprometer la eficiencia ni la competitividad
A pesar del consenso, el despliegue de la movilidad eléctrica aún enfrenta importantes desafíos. El estudio señala que la falta de infraestructura de recarga es la principal barrera (53,6%), seguida del alto coste de los vehículos eléctricos (44,6%) y de las baterías (32,1%). Además, el 76% de los profesionales considera que todavía queda más de la mitad de la infraestructura necesaria por desarrollar, lo que evidencia el largo camino pendiente para lograr una electrificación completa.
Estos obstáculos condicionan especialmente su implantación en determinados segmentos, lo que obliga al sector a explorar soluciones complementarias. En este sentido, también preocupa la capacidad de la red eléctrica (30,4%), un factor clave para sostener el crecimiento de la movilidad eléctrica a gran escala.
El hidrógeno gana protagonismo en el transporte pesado
En paralelo, el hidrógeno se posiciona como una alternativa estratégica para aquellos ámbitos donde la electrificación presenta limitaciones, especialmente en transporte pesado y de larga distancia. Según el barómetro, el 72,4% de los profesionales considera viable su uso como sustituto de los combustibles tradicionales, destacando su potencial en sectores con alta demanda energética.
De hecho, el transporte de mercancías es el segmento con mayor proyección para el hidrógeno (46,4%), seguido del transporte marítimo y de larga distancia. Este enfoque apunta hacia un futuro en el que la movilidad será claramente multitecnológica, combinando electrificación, hidrógeno y combustibles sostenibles para adaptarse a las distintas necesidades operativas.
En este escenario, el sector coincide en que la transición hacia una movilidad sostenible requerirá coordinación, inversión e innovación, con soluciones diversificadas que permitan alcanzar los objetivos climáticos sin comprometer la eficiencia ni la competitividad.