El ministro participó en Dublín en el Consejo Informal de ministros de Transportes, centrado en seguridad vial, conducción autónoma y la repercusión de la crisis energética
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, participó la semana pasada en Dublín en el Consejo Informal de ministros de Transportes de la Unión Europea, celebrado bajo la presidencia rotativa del Consejo que ostenta Irlanda.El encuentro estuvo centrado en el transporte por carretera, con dos grandes ejes de debate: por un lado, la seguridad vial y el papel de la conducción autónoma y conectada; por otro, las implicaciones que la crisis del petróleo está teniendo sobre el transporte y sobre los costes que soportan empresas y ciudadanos.
La crisis del petróleo, en el centro del debate europeo
Puente agradeció a Irlanda que incorporase estas cuestiones a la agenda del Consejo e insistió en la necesidad de abordar, desde una perspectiva europea, el impacto del encarecimiento de los combustibles.“Hemos abordado la cuestión de máxima actualidad relacionada con el precio de los combustibles y el alza que se está produciendo como consecuencia de la catastrófica decisión de iniciar una guerra en Oriente Próximo”, señaló el ministro.En este contexto, el titular de Transportes reclamó una respuesta más ágil por parte de la Unión Europea. “Europa necesita reaccionar, necesita marcos más ágiles y más flexibles para evitar que ese aumento de los precios se traslade a la ciudadanía y que pueda suponer la destrucción de sectores importantes relacionados con el transporte”, afirmó.
Durante los últimos meses, España ha puesto en marcha distintas medidas de apoyo a los sectores más afectados por la crisis energética, especialmente en el ámbito del transporte por carretera, el transporte ferroviario de mercancías y el transporte marítimo.La preocupación compartida en Dublín refleja hasta qué punto el precio de la energía se ha convertido en un factor decisivo para la estabilidad del sector. El transporte depende de costes muy sensibles al combustible y, cuando estos suben de forma brusca, la presión acaba trasladándose a las empresas, a los servicios y, en última instancia, a la ciudadanía.
Seguridad vial y movilidad autónoma conectada
La segunda reunión estuvo dedicada a la seguridad vial y al papel de la conducción autónoma y conectada. En este bloque, Óscar Puente defendió que el futuro espacio europeo de datos de movilidad tenga en cuenta la coordinación territorial para garantizar que vehículos, infraestructuras y administraciones puedan compartir información de forma eficiente y fiable.
Sobre la conducción autónoma, el ministro se refirió a la importancia de los recientes avances regulatorios de Naciones Unidas, orientados a que los fabricantes conozcan los requisitos y verificaciones que deberán cumplir los vehículos. También subrayó la necesidad de reforzar las capacidades digitales que harán posible el funcionamiento de estos sistemas.Puente señaló que la movilidad automatizada representa una oportunidad para mejorar la seguridad vial y, al mismo tiempo, avanzar en la autonomía estratégica europea. No se trata solo de incorporar tecnología al vehículo, sino de construir un entorno capaz de hacerla segura, útil y coordinada entre países.
El encuentro coincidió además con la celebración de la Semana Europea de la Movilidad, en la que se puso el foco en la seguridad vial y en la situación de los usuarios más vulnerables del transporte, especialmente peatones y ciclistas.El ministro recordó que los países de la Unión Europea comparten el objetivo de reducir de forma drástica la siniestralidad en las carreteras, con la meta de alcanzar la cifra de cero fallecidos por accidente. Un reto ambicioso, sí, pero también necesario si Europa quiere avanzar hacia una movilidad más segura, conectada y sostenible.