El gasóleo alcanza los 1,865 euros por litro y el gas se sitúa en torno a los 72 euros/MWh, mientras CONFEBUS reclama nuevas medidas de apoyo y mecanismos extraordinarios de revisión de contratos públicos ante la próxima finalización de las ayudas energéticas
El gasóleo se encarece más de un 29% desde el inicio del conflicto
El nuevo repunte de los precios de los carburantes está volviendo a tensionar la estructura de costes de las empresas de transporte en autobús, especialmente intensivas en consumo de combustible. Según los datos aportados por Confebus, el precio medio del gasóleo alcanzó la semana pasada los 1,865 €/l, de acuerdo con el Boletín Petrolero de la Unión Europea.
Desde el comienzo de la guerra en Oriente Medio, el gasóleo ha aumentado más de un 29%, manteniendo una situación de precios elevados y una importante volatilidad. Aunque las referencias pueden variar diariamente por las medidas fiscales y las diferencias entre estaciones de servicio, el sector continúa afrontando una presión extraordinaria sobre sus costes operativos.
A esta situación se suma la próxima finalización, el 30 de septiembre, de las medidas articuladas por el Gobierno para amortiguar la crisis energética. Confebus considera necesario adoptar nuevas medidas urgentes y suficientes para garantizar la continuidad y viabilidad de los servicios de transporte.
‘El nuevo repunte del precio de los combustibles demuestra que la presión energética sobre el transporte por carretera no ha desaparecido. Las empresas no pueden trasladar automáticamente estos incrementos a unos contratos y servicios esenciales para millones de ciudadanos’
El gas también registra una fuerte escalada, con un incremento superior al 140% desde el inicio del conflicto. El precio actual se sitúa, según los datos facilitados, en torno a los 72 euros/MWh, una evolución que afecta especialmente a las empresas que operan con flotas propulsadas por gas natural comprimido (GNC).
Confebus denuncia además un tratamiento desigual entre las ayudas destinadas a vehículos diésel y autobuses de GNC. Mientras los primeros reciben una compensación variable vinculada al consumo efectivo de combustible, los autobuses de gas natural perciben una cantidad fija por vehículo, independientemente de su consumo y del sobrecoste real soportado.
Esta diferencia puede suponer hasta 831 euros menos de ayuda por trimestre para un autobús de GNC frente a uno diésel que realiza el mismo servicio. Según Confebus, la ayuda por unidad de energía consumida resulta entre un 62% y un 64% inferior para el GNC, pese a tratarse de una tecnología cuya intensidad de emisiones es aproximadamente un 27% menor.
Por este motivo, la organización reclama revisar el régimen de ayudas para garantizar la neutralidad tecnológica, evitando penalizar a las empresas que han apostado por tecnologías de menores emisiones y vinculando también las compensaciones al gas natural con el consumo real y el sobrecoste efectivamente soportado.
El combustible puede llegar al 40% de los costes
En condiciones normales, el combustible representa entre el 25% y el 35% de los costes de las empresas de transporte en autobús. Sin embargo, con los precios actuales, su peso puede elevarse hasta aproximadamente el 40%, reduciendo todavía más los márgenes de explotación.
Además del carburante, las empresas están afrontando el encarecimiento de partidas esenciales como lubricantes, neumáticos, mantenimiento y financiación, lo que incrementa la presión sobre unos servicios que en muchos casos se prestan mediante contratos públicos.
La situación resulta especialmente compleja en estos contratos porque los precios no pueden adaptarse con la suficiente rapidez a variaciones extraordinarias de los costes energéticos, generando un desfase que puede comprometer la rentabilidad de las operaciones.
Confebus pide revisar los contratos públicos
El Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio ha permitido contener parcialmente el impacto de la crisis energética, pero sus medidas tienen prevista su finalización el próximo 30 de septiembre.
Ante el nuevo repunte de los costes, Confebus reclama reforzar el apoyo a las empresas y establecer mecanismos extraordinarios de revisión de los contratos públicos de transporte, incluidos los servicios escolares, interurbanos y urbanos, cuando se produzcan incrementos excepcionales de los costes energéticos.
La organización advierte de que, sin mecanismos suficientes de revisión y compensación, la persistencia de los precios elevados del combustible podría comprometer la viabilidad económica de empresas que prestan servicios públicos esenciales y que afrontan desde hace años una evolución creciente de sus costes.
“El nuevo repunte del precio de los combustibles demuestra que la presión energética sobre el transporte por carretera no ha desaparecido. Las empresas no pueden trasladar automáticamente estos incrementos a unos contratos y servicios esenciales para millones de ciudadanos”, señalan desde CONFEBUS.
La patronal considera necesario poner en marcha medidas urgentes, mecanismos de revisión extraordinaria y un marco que aporte estabilidad al sector, con el objetivo de evitar que la evolución de los precios energéticos termine afectando a la prestación de los servicios de transporte en autobús.