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IRU y T&;E reclaman un nuevo impulso político para acelerar la transición de los vehículos pesados en la UE

18-wheeler tractor-trailer truck and US highway 70 at sunset near Tularosa, New Mexico

Las organizaciones piden a Ursula von der Leyen un diálogo estratégico de alto nivel para abordar las barreras económicas y operativas que frenan el despliegue de camiones, autobuses y autocares de cero emisiones

La crisis energética aumenta la presión sobre el transporte

La transición hacia vehículos pesados de cero emisiones en la Unión Europea necesita un renovado impulso político, según IRU y Transport & Environment (T&E), que han solicitado a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, la puesta en marcha de un diálogo estratégico sobre la descarbonización del transporte pesado.

En una carta conjunta, ambas organizaciones reclaman un proceso que reúna a operadores de transporte, fabricantes de vehículos, proveedores de infraestructura y energía y representantes de la sociedad civil para identificar los principales obstáculos que todavía dificultan una transición rápida y viable.

Raluca Marian, directora de Defensa de la UE de IRU, considera que la transición necesita ‘un impulso político renovado al más alto nivel’ y reclama que las realidades operativas y económicas de los transportistas estén en el centro de las decisiones que definirán la siguiente etapa del proceso

El sector europeo del transporte por carretera afronta una creciente presión derivada de la crisis energética y geopolítica, que ha provocado un fuerte aumento de los precios del diésel y ha intensificado las preocupaciones sobre la seguridad energética europea.

A esta situación se suma el impacto del clima extremo asociado al cambio climático, que está afectando a comunidades y medios de subsistencia, interrumpiendo las operaciones de transporte y sometiendo a una presión creciente a las infraestructuras.

Para IRU y T&E, este escenario refuerza la necesidad de acelerar la transición energética del transporte pesado, pero también de garantizar que las condiciones económicas y operativas permitan a las empresas afrontar el proceso.

Raluca Marian, directora de Defensa de la UE de IRU, considera que la transición necesita “un impulso político renovado al más alto nivel” y reclama que las realidades operativas y económicas de los transportistas estén en el centro de las decisiones que definirán la siguiente etapa del proceso.

El camión eléctrico como respuesta a la dependencia del petróleo

Por su parte, William Todts, director ejecutivo de T&E, considera que la crisis del diésel debe servir como una llamada de atención para Europa y apuesta por reducir rápidamente la dependencia del petróleo importado mediante el despliegue de camiones eléctricos alimentados con electricidad limpia y producida en Europa.

T&E defiende además un proceso transparente e inclusivo en el que participen todos los actores implicados, coincidiendo con IRU en la necesidad de abordar las barreras que todavía dificultan la electrificación del transporte pesado.

La petición de IRU y T&E llega antes de la revisión de dos instrumentos regulatorios fundamentales de la política europea de descarbonización. Por un lado, el Reglamento de Infraestructura para los Combustibles Alternativos (AFIR), que impulsa el despliegue de infraestructuras de recarga y repostaje de hidrógeno.

Por otro, las normas de CO₂ para vehículos pesados, que establecen objetivos de reducción de emisiones para los nuevos camiones, autobuses y autocares.

Ambas organizaciones consideran que estas revisiones representan una oportunidad para coordinar mejor las políticas europeas y nacionales y eliminar los obstáculos que están ralentizando la adopción de vehículos de cero emisiones.

Infraestructura, energía y financiación, factores determinantes

IRU y T&E señalan que el éxito de la transición no dependerá únicamente de las normas sobre emisiones. Será necesario contar con suficiente capacidad de red eléctrica y puntos de recarga, además de una infraestructura adecuada para las diferentes tecnologías de cero emisiones.

También consideran esenciales unos precios competitivos de la energía, mecanismos de financiación adecuados y una demanda suficiente de transporte de cero emisiones para facilitar las inversiones de los operadores.

El objetivo del diálogo propuesto es, por tanto, conectar las decisiones políticas con las necesidades reales de las empresas y del resto de actores de la cadena, de manera que la transición del transporte pesado pueda avanzar con mayor rapidez y seguridad.

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