Domingo 16 agosto 2026

Nº 7.522 | Fundado en 1999

Director: Eugenio de Quesada

Plataforma del Grupo NEXO

Leer noticias en otro idioma:
Read in a different language:

Nº 8.826 | Fundado en 1999
Director: Eugenio de Quesada
Plataforma del Grupo NEXO

El transporte por carretera vuelve a sufrir la presión del combustible

La subida del diésel en Europa amenaza con elevar los costes operativos de empresas y autónomos justo en un momento de alta demanda logística

El gasóleo vuelve a tensionar las cuentas del transporte

El transporte por carretera vuelve a estar bajo presión por el encarecimiento del diésel, un coste que afecta directamente a la rentabilidad de empresas, autónomos y operadores logísticos. La nueva escalada del gasóleo en Europa, vinculada a la tensión en el Estrecho de Ormuz y a la suspensión de las exportaciones rusas de diésel, se produce además en un momento especialmente sensible para la actividad del sector.

El precio medio ponderado del diésel en la Unión Europea se sitúa ya en 1,929 euros por litro, después de registrar un incremento del 7% en apenas dos semanas. Para los transportistas, esta subida se traduce directamente en mayores costes por kilómetro y una reducción de los márgenes operativos, dificultando la planificación de rutas, contratos y servicios.

El sector vuelve a prestar especial atención a las cláusulas de revisión de costes y a los mecanismos que permiten repercutir las variaciones del combustible en el precio del transporte

El combustible constituye uno de los principales componentes de los costes del transporte profesional por carretera, por lo que cualquier variación significativa repercute rápidamente en las cuentas de las empresas. El impacto es especialmente relevante para aquellos operadores que trabajan con márgenes reducidos o que tienen contratos cerrados antes de producirse las subidas.

La situación afecta tanto al transporte nacional como al internacional. En un mercado europeo interconectado, las diferencias de precios entre países obligan a los operadores a optimizar los repostajes, revisar itinerarios y controlar con mayor precisión los consumos. Actualmente, ocho países de la UE superan los dos euros por litro de diésel, entre ellos Alemania, Francia, Italia, Dinamarca, Países Bajos, Bélgica, Finlandia e Irlanda.

Este escenario añade presión a un sector que ya afronta escasez de conductores, mayores costes laborales, exigencias regulatorias y la transición hacia nuevas tecnologías de propulsión, además de la necesidad de renovar unas flotas que en muchos casos todavía dependen del motor de combustión.

El diésel está experimentando además un incremento superior al de la gasolina en buena parte de los mercados europeos, debido principalmente a la menor disponibilidad de producto refinado y al fuerte aumento de los márgenes de refino. La reducción de las exportaciones rusas y la competencia entre distintos mercados por conseguir cargamentos alternativos están contribuyendo a mantener elevada la tensión.

Más costes en plena campaña de actividad

El encarecimiento llega en una etapa de elevada actividad para la logística y el transporte, ya que durante el verano aumentan los desplazamientos turísticos, el abastecimiento de las zonas costeras, la distribución alimentaria y los servicios relacionados con el comercio y la hostelería.

Para los transportistas autónomos, cada céntimo de incremento en el precio del combustible tiene un impacto directo sobre el resultado de cada ruta. En las grandes flotas, el efecto se multiplica por decenas o cientos de vehículos, obligando a reforzar las estrategias de compra de combustible, eficiencia energética, planificación y negociación con los clientes.

La incertidumbre sobre la evolución del mercado dificulta además la toma de decisiones. Una eventual prolongación de la prohibición rusa de exportar diésel más allá del 31 de julio, junto con una posible continuidad de las alteraciones en el tráfico petrolero por el Estrecho de Ormuz, podría mantener la presión sobre los precios. Por el contrario, una recuperación del suministro contribuiría a aliviar el mercado, aunque sus efectos no tendrían por qué trasladarse inmediatamente al precio final.

Claúsulas de revisión de costes 

Ante esta situación, el sector vuelve a prestar especial atención a las cláusulas de revisión de costes y a los mecanismos que permiten repercutir las variaciones del combustible en el precio del transporte. Estas herramientas resultan especialmente importantes para evitar que las empresas tengan que asumir íntegramente incrementos de costes que no estaban contemplados cuando se cerraron los contratos.

La nueva escalada del diésel pone de manifiesto, una vez más, la vulnerabilidad del transporte por carretera frente a las tensiones energéticas internacionales. El impacto no se limita a las empresas transportistas, ya que un aumento sostenido de los costes de movilidad puede terminar trasladándose a toda la cadena logística, desde los centros de distribución hasta los puntos de venta.

Noticias relacionadas

Suscríbase gratis a la newsletter diaria:
[newsletter_form]