La electrificación y los combustibles alternativos ganan peso, pero el gasóleo continúa siendo la principal fuente de energía para el transporte pesado en Europa
El diésel conserva sus ventajas operativas
El diésel sigue siendo el combustible dominante en el transporte por carretera europeo, a pesar del avance de la electrificación y de las nuevas alternativas de bajas emisiones. Más del 96% de los camiones que circulan por Europa continúan funcionando con motores diésel, una realidad que se ha mantenido prácticamente inalterable durante las últimas tres décadas, según los datos analizados por Eurowag.
Aunque los vehículos eléctricos y los combustibles renovables han comenzado a ganar protagonismo durante los últimos 16 años, su presencia en el mercado continúa siendo reducida. Los camiones eléctricos representan actualmente alrededor del 0,3% del parque europeo, con países como Dinamarca situándose entre los más avanzados, donde uno de cada cincuenta vehículos pesados ya utiliza esta tecnología.
los transportistas consideran la descarbonización una prioridad estratégica, aunque advierten de que el éxito dependerá de la disponibilidad de infraestructuras y del acceso a soluciones energéticas competitivas
La hegemonía del diésel responde a razones técnicas y económicas que han marcado el desarrollo del transporte pesado desde mediados del siglo XX. Frente a los motores de gasolina, los propulsores diésel ofrecían una eficiencia de combustible hasta un 20% superior, mayor par para mover cargas pesadas, menores costes de explotación en largas distancias y una elevada durabilidad.
Fabricantes como Daimler-Benz y Scania fueron pioneros en la producción de camiones diésel a gran escala, contribuyendo a consolidar una tecnología que continúa siendo la referencia para buena parte del transporte internacional.
Los combustibles renovables amplían las opciones de descarbonización
Junto a la electrificación, el sector comienza a incorporar combustibles alternativos capaces de reducir las emisiones sin necesidad de sustituir de forma inmediata las flotas actuales. Entre ellos destaca el HVO (aceite vegetal hidrotratado), un diésel renovable elaborado a partir de aceites usados y grasas vegetales que puede emplearse en motores diésel convencionales sin realizar modificaciones.
Esta solución permite a las empresas disminuir su huella de carbono manteniendo sus vehículos actuales, aunque su expansión está condicionada por la disponibilidad limitada de materias primas para su producción.
Eurowag recuerda además que el HVO no debe confundirse con el biodiésel B100, ya que ambos combustibles presentan características técnicas diferentes. Mientras el HVO puede utilizarse directamente en motores diésel, el B100 puede requerir adaptaciones mecánicas y presentar limitaciones de funcionamiento, especialmente en condiciones de bajas temperaturas.
Otra de las alternativas en crecimiento es el bioGNL (bioLNG), combustible renovable compatible con los vehículos impulsados por gas natural licuado. Actualmente, unos 2.500 de los 15.000 camiones de GNL que circulan en Europa utilizan bioGNL, aunque su desarrollo también depende de la disponibilidad de materias primas renovables.
La transición será gradual y convivirán distintas tecnologías
La renovación energética del transporte pesado no será inmediata, especialmente teniendo en cuenta que la antigüedad media de los camiones en la Unión Europea ronda los 14 años, llegando a superar los 20 años en algunos países. Esta situación, unida a las diferencias en el desarrollo de infraestructuras entre Europa Occidental y Europa Central y del Este, hace prever que varias tecnologías convivirán durante un largo periodo.
Según una encuesta realizada por Eurowag en 2025, los transportistas consideran la descarbonización una prioridad estratégica, aunque advierten de que el éxito dependerá de la disponibilidad de infraestructuras y del acceso a soluciones energéticas competitivas. De lo contrario, existe el riesgo de que la transición hacia un transporte de bajas emisiones avance a diferentes velocidades dentro de Europa, afectando a la competitividad de numerosas empresas.
En este contexto, Eurowag está ampliando su red europea de aceptación para incorporar combustibles alternativos y nuevos servicios de descarbonización, permitiendo a los operadores acceder desde una única plataforma a combustibles tradicionales, HVO, bioGNL, bioGNC y soluciones como el «biofuel swap», con el objetivo de facilitar una transición práctica hacia un transporte por carretera con menores emisiones de carbono.