Repsol y Fundación Repsol expusieron en Global Mobility Call 2026 la necesidad de conectar empresa, formación continua y centros educativos ante la transición energética y de la movilidad
La industria tiene por delante un reto que va más allá de incorporar nuevas tecnologías. Necesita atraer talento, formarlo y acompañarlo durante toda su vida profesional. Esa fue una de las ideas que centró la intervención de Ignacio Fresneda, de Repsol y Fundación Repsol, en el workshop organizado por Sernauto junto al proyecto europeo Trireme, celebrado la semana pasada en Global Mobility Call 2026, en Ifema Madrid.Durante la sesión, dedicada al upskilling y el reskilling en la automoción, Fresneda defendió que sectores como la energía y la movilidad comparten un mismo escenario de cambio: movilidad sostenible, hidrógeno, economía circular y nuevos combustibles. Un contexto que, según explicó, obliga a mantener a los profesionales al día en tecnologías que evolucionan muy deprisa.“La transformación de la industria pasa por la transformación del talento de las personas”, afirmó. Y añadió una idea clave: “No estamos hablando solo de tecnología”, sino de personas capaces de entenderla, aplicarla y hacerla evolucionar.
La FP dual como aula real de la industria
Uno de los puntos centrales de la intervención fue el papel de la FP dual. Fresneda recordó que este modelo ha supuesto para Repsol “un cambio radical” desde su puesta en marcha en España en 2012. Según explicó, desde entonces han pasado por sus instalaciones 16 alumnos, de los cuales el 60% se ha incorporado a sus estructuras.Para la compañía, la FP dual permite convertir la planta en un espacio de aprendizaje real. No es lo mismo explicar una tecnología desde fuera que verla en un entorno de trabajo, con turnos, mantenimiento, producción y seguridad. Esa cercanía, la verdad, ayuda a que los alumnos entiendan mejor qué hay detrás de conceptos como hidrógeno, transición energética o movilidad sostenible.Fresneda también puso el acento en una dificultad que comparten muchas empresas industriales: hacerse atractivas para los jóvenes. Según señaló, si la industria no entra en contacto con el mundo educativo, resulta difícil explicar qué tipo de carreras profesionales puede ofrecer y por qué pueden ser “extraordinarias”.
La colaboración con la universidad fue otro de los ejes de la sesión. Fresneda explicó que Repsol y Fundación Repsol cuentan con nueve cátedras distribuidas en España y Portugal, centradas en ámbitos como movilidad sostenible, hidrógeno, combustibles renovables y transporte aéreo sostenible.El objetivo, según defendió, no es mantener una relación puntual con la universidad, basada solo en charlas o encuentros aislados, sino construir un vínculo estable. Una relación continua que permita generar innovación, compartir conocimiento y adaptar los contenidos formativos a las necesidades reales de la industria.También recordó que Repsol cuenta con acuerdos de prácticas con el 60% de las universidades de España, aunque defendió que la relación con los centros educativos debe priorizarse de forma estratégica: por cercanía a sus centros, por la conexión de sus titulaciones con la actividad de la compañía y por su apertura al diálogo.
La formación, en todo caso, no termina cuando una persona entra en la empresa. Fresneda explicó que Repsol ha desarrollado una universidad corporativa con 15 facultades e itinerarios básicos y avanzados para actualizar conocimientos durante los primeros años y, después, tecnificar perfiles en áreas concretas.El mensaje final fue claro: atraer talento joven, colaborar mejor con universidades y centros de FP, y crear entornos internos de aprendizaje continuo será decisivo para que la industria pueda responder a la transición energética y a la nueva movilidad. Porque, al final, ninguna transformación se sostiene solo con tecnología; necesita personas preparadas para hacerla posible.
