Los vehículos comerciales ligeros deberán incorporar tacógrafo y cumplir tiempos de conducción en operaciones internacionales
A partir del 1 de julio de 2026, los vehículos comerciales ligeros de entre 2,5 y 3,5 toneladas que realicen transporte transfronterizo estarán sujetos a las principales normas del Paquete de Movilidad de la Unión Europea, un cambio que transformará la operativa de miles de empresas.
Hasta ahora, este tipo de vehículos quedaba fuera de gran parte de estas exigencias, por lo que la nueva regulación supone un punto de inflexión para el sector.El nuevo marco introduce tres requisitos clave: la instalación obligatoria de tacógrafos, el cumplimiento de las normas de tiempos de conducción y descanso, y la aplicación de las reglas sobre desplazamiento de conductores en determinadas operaciones.Estas obligaciones afectarán especialmente a las actividades internacionales, incluyendo el cabotaje y el transporte entre países, lo que implicará también nuevos trámites administrativos, como el registro en el portal europeo de desplazamiento de trabajadores.El impacto será directo en la organización de las empresas, que deberán adaptar rutas, horarios y gestión de conductores para cumplir con la normativa.
Bajo nivel de preparación en el sector
A pesar de la cercanía de la fecha límite, los datos reflejan que el sector aún no está preparado. Según una encuesta de la IRU, solo el 27,7% de los operadores afirma estar listo, mientras que el 46,5% reconoce que no lo está.Uno de los principales obstáculos es la adaptación de los vehículos: el 88% de la flota todavía necesita instalar tacógrafos, lo que convierte este proceso en uno de los mayores cuellos de botella.Además, existen retos operativos y económicos, como la capacidad limitada de los talleres, los costes de instalación y las dificultades técnicas.
Otro de los aspectos críticos es la formación de los conductores, ya que muchos aún no están preparados para aplicar correctamente las normas en su día a día.En este contexto, organismos como la IRU ya están desarrollando programas formativos y sesiones informativas para facilitar la transición.Los operadores, por su parte, deberán acelerar su preparación, instalando tacógrafos en sus flotas, revisando sus operaciones y asegurando que cumplen con los requisitos administrativos.Con el plazo cada vez más próximo, el sector entra en una fase decisiva en la que la adaptación será clave para garantizar la continuidad de las operaciones internacionales.