Los datos de la DGT alertan de un problema de seguridad vial y envejecimiento del parque, con miles de vehículos sin inspección ni seguro obligatorio
Estado técnico y envejecimiento del parque
La seguridad vial en España vuelve a situarse en el foco tras conocerse que hasta un tercio de los camiones y furgonetas circula sin la ITV en vigor, según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT) difundidos por Aeca-ITV. En concreto, el 32% de los camiones y el 28,7% de las furgonetas incumplen esta obligación, lo que supone un importante riesgo tanto para los conductores como para el resto de usuarios de la vía. Este escenario se agrava por el envejecimiento del parque de vehículos industriales, que incrementa la probabilidad de fallos mecánicos.
El incumplimiento de estas obligaciones no solo implica consecuencias económicas, sino también un impacto directo en la seguridad y sostenibilidad del transporte, en un contexto en el que el mantenimiento adecuado de los vehículos resulta clave para reducir accidentes y emisiones
El problema no se limita únicamente a la falta de inspección técnica. Según el Ministerio de Industria, solo el 71% de los camiones y el 74% de las furgonetas logran superar la ITV, lo que evidencia deficiencias técnicas significativas en una parte importante de la flota. Este dato explica el elevado número de vehículos que circulan sin la inspección en regla, reflejando un parque móvil envejecido y con carencias en mantenimiento.
Sanciones y consecuencias legales
A esta situación se suma otro factor de riesgo: la circulación sin seguro obligatorio. Los datos de la DGT indican que un 10,4% de los camiones y un 8,2% de las furgonetas carecen de seguro, lo que incrementa la gravedad potencial de los accidentes. Además, un 8,3% de estos vehículos , es decir, más de 438.000 circulan sin ITV y sin seguro, convirtiéndose en un doble riesgo tanto para la seguridad vial como para el medio ambiente.
Las autoridades recuerdan que circular sin ITV o sin seguro puede acarrear sanciones de entre 100 y 500 euros, además de posibles medidas como la inmovilización del vehículo. El incumplimiento de estas obligaciones no solo implica consecuencias económicas, sino también un impacto directo en la seguridad y sostenibilidad del transporte, en un contexto en el que el mantenimiento adecuado de los vehículos resulta clave para reducir accidentes y emisiones.