La nueva ubicación en el chasis obliga a apostar por soluciones más resistentes para evitar averías y mejorar la eficiencia operativa
La nueva ubicación de las baterías aumenta el riesgo de averías
La evolución de los camiones modernos, marcada por la falta de espacio y los requisitos de emisiones, ha desplazado las baterías a la parte trasera del chasis, en una posición conocida como End-of-Frame. Este cambio implica una exposición mucho mayor a vibraciones mecánicas, lo que puede generar daños internos en las baterías y provocar fallos inesperados durante la operativa diaria.
En recorridos de larga distancia, las vibraciones se intensifican en esta zona del vehículo, actuando como un martilleo constante sobre los componentes internos, especialmente en baterías convencionales. Si no cuentan con un diseño reforzado, estas terminan deteriorándose prematuramente, lo que se traduce en averías, paradas no planificadas y mayores costes para los transportistas.
La elección de baterías adaptadas a las nuevas condiciones del transporte permite pasar de un mantenimiento reactivo a una estrategia preventiva, reduciendo costes ocultos derivados de averías en carretera
Ante este escenario, el sector apuesta por soluciones específicas como la tecnología AGM, que mejora la resistencia estructural y el rendimiento energético de las baterías. Estas soluciones permiten una mayor aceptación de carga, recargas más rápidas y una potencia de arranque óptima incluso en condiciones exigentes.
Además, este tipo de baterías soporta profundidades de descarga de hasta el 80%, garantizando el suministro energético a todos los sistemas del vehículo, con una autodescarga mínima y mayor estabilidad operativa.
Tecnología reforzada para garantizar fiabilidad y rentabilidad
La elección de baterías adaptadas a las nuevas condiciones del transporte permite pasar de un mantenimiento reactivo a una estrategia preventiva, reduciendo costes ocultos derivados de averías en carretera. En un contexto de máxima exigencia operativa, la fiabilidad energética se convierte en un factor clave para la rentabilidad del transporte pesado.