España afronta un déficit de 30.000 profesionales que pone en riesgo la cadena de suministro y acelera la transformación digital del sector
Cierre de empresas y pérdida de atractivo de la profesión
El sector del transporte logístico en España atraviesa una crisis estructural sin precedentes, marcada por la escasez de conductores profesionales y el envejecimiento acelerado de la plantilla. Más de 30.000 vacantes permanecen sin cubrir en el mercado nacional, una situación que se enmarca en un contexto europeo aún más crítico, con un déficit superior a los 500.000 conductores, generando una presión creciente sobre las tarifas, la capacidad disponible y los niveles de servicio.
Los datos demográficos agravan el problema: el 70 % de los conductores activos en España supera los 50 años, mientras que solo un 7 % es menor de 25, lo que evidencia la ausencia de relevo generacional. Esta realidad está provocando una tensión estructural en la cadena de suministro, que ya se traduce en retrasos, incumplimientos y un encarecimiento sostenido del transporte.
La tecnología se perfila como una de las pocas palancas reales para aliviar el nuevo cuello de botella del transporte, garantizando que la mercancía siga llegando a destino en un entorno complejo
A la falta de conductores se suma una destrucción silenciosa del tejido empresarial. Solo en 2025, cerraron cerca de 3.600 empresas de transporte en España, incapaces de mantener su actividad en un entorno de costes crecientes y márgenes cada vez más estrechos. El sector se enfrenta así a una tormenta perfecta que amenaza su sostenibilidad a medio plazo.
Las causas son múltiples pero conocidas: salarios estancados en torno a los 1.500 euros netos mensuales, largos tiempos de espera en cargas y descargas y condiciones de vida en ruta poco compatibles con la conciliación. Todo ello ha restado atractivo a la profesión frente a otros sectores industriales, expulsando talento y desincentivando nuevas incorporaciones.
De gestionar proveedores a activar capacidad inteligente
En este escenario de alta volatilidad y recursos humanos limitados, disponer de una amplia red de proveedores ya no garantiza el cumplimiento del servicio. El nuevo paradigma del transporte pasa por activar capacidad útil de forma inmediata, rentable y eficiente, tanto para cargadores como para transportistas.
Soluciones tecnológicas como las impulsadas por Cargobot y su ecosistema digital Planimatik buscan eliminar las fricciones históricas que penalizan al transportista, facilitando una gestión más equilibrada y transparente. Entre sus principales aportaciones destacan la consulta de precios previa a la contratación, evitando cargas no rentables, y la reducción de tiempos muertos en muelle, uno de los mayores focos de pérdida económica y frustración para el conductor autónomo.
La combinación de Cargobot y Planimatik posibilita a las empresas pasar de una logística reactiva a una proactiva, acelerando la adjudicación de cargas, reduciendo reasignaciones de última hora
La visibilidad completa de la operación, gracias a la digitalización integral de la documentación y el seguimiento en tiempo real, permite que el transportista se centre exclusivamente en conducir, mientras la plataforma gestiona la trazabilidad y el control del proceso. Este enfoque no solo mejora la experiencia del conductor, sino que incrementa la fiabilidad del servicio para el cargador.
La combinación de Cargobot y Planimatik posibilita a las empresas pasar de una logística reactiva a una proactiva, acelerando la adjudicación de cargas, reduciendo reasignaciones de última hora y minimizando incidencias en campañas críticas. En un contexto donde el conductor es el recurso más escaso, la eficiencia digital se convierte en la principal ventaja competitiva del sector.
Eficiencia operativa como respuesta a la crisis
Para Fernando Correa, CEO y cofundador de Cargobot, la clave está en la profesionalización digital de los procesos. Según explica, transformar canales informales en sistemas estructurados permite convertir la información en datos accionables, optimizando desde el procurement y las licitaciones hasta el seguimiento de los envíos.
Este enfoque permite alcanzar mejoras de entre el 50 % y el 65 % en la eficiencia operativa, un salto cualitativo que puede marcar la diferencia en un sector tensionado por la falta de mano de obra. En definitiva, la tecnología se perfila como una de las pocas palancas reales para aliviar el nuevo cuello de botella del transporte, garantizando que la mercancía siga llegando a destino en un entorno cada vez más complejo.





