«El cambio climático pone en peligro el bienestar tanto de las personas como del planeta. Si se retrasa la acción se incrementan los riesgos de que el impacto haga que nuestro mundo se vuelva irreconocible. Los próximos años nos conceden una estrecha ventana para hacer realidad un futuro sostenible y habitable para todos.
Y aunque limitar el aumento de la temperatura a 1,5 °C todavía es posible, no será fácil. Reducir a la mitad las emisiones de GEI para 2030 y llegar a cero emisiones netas de CO2 a mediados de siglo requerirá una acción inmediata, ambiciosa y concreta para acelerar un cambio disruptor en casi todos los sistemas importantes.
Sin embargo, los llamamientos cada vez más urgentes de la comunidad científica para impulsar transiciones rápidas y de largo alcance no han sido suficientemente escuchados. Los compromisos climáticos nacionales más recientes de los países están muy por debajo de las reducciones de las emisiones de GEI y de la eliminación de carbono necesarias para mantener el aumento de la temperatura global en 1,5 °C. Y de los 40 indicadores evaluados en este informe, ninguno ha experimentado una tasa histórica de cambio suficiente para alcanzar su objetivo a corto plazo de 1,5 °C.
El cambio va en la en la dirección correcta, con avances a un ritmo prometedor, aunque insuficiente para seis indicadores, y muy por debajo del ritmo necesario para otros 21 de ellos. En cinco indicadores, las tasas de cambio van en la dirección equivocada, y los datos son insuficientes para evaluar con seguridad los avances en los ocho indicadores.

En definitiva, los compromisos internacionales y nacionales aún no han alcanzado la escala de progreso necesaria para acelerar las transformaciones en todo el sistema para un futuro de 1,5 °C. Y, al mismo tiempo, abordar la crisis climática es más complejo que hace un año. La invasión rusa de Ucrania está haciendo que las naciones se replanteen sus estrategias alimentarias y energéticas, así como a remodelar la colaboración mundial.
Dependiendo de la vía elegida, la brecha de emisiones de GEI podría reducirse (a medida que los países se den cuenta de que un futuro sin emisiones de carbono también conlleva independencia energética y crecimiento económico) o podría ampliarse a medida que se afiancen las inversiones y los intereses en combustibles fósiles.
Hay esperanza
Sin embargo, hay señales prometedoras que indican que es posible acelerar el cambio. En 2021, por ejemplo, se registró un crecimiento récord de las instalaciones de energías renovables, así como una continuación de las fuertes reducciones de costes de las energías renovables, sobre todo en el caso de la energía solar fotovoltaica.
Simultáneamente, las ventas de vehículos eléctricos se dispararon en mercados clave como China, Europa y Estados Unidos. Este impulso, sin embargo, no está garantizado y requerirá de un apoyo adicional de los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil. También se necesita urgentemente un conjunto de medidas para acelerar el cambio en todos los indicadores que no están ni cerca de alcanzar el ritmo de cambio necesario. Para ello, se aportan factores críticos que pueden permitir un cambio del sistema en su conjunto, desde innovaciones en tecnología o reformas políticas que incentiven la adopción de productos con cero emisiones de carbono, hasta los cambios de comportamiento necesarios para adoptar estilos de vida más sostenibles.
Hay que actuar
Los próximos años ofrecen una oportunidad urgente y fugaz de evitar que se intensifiquen los impactos climáticos, así como pérdidas y daños adicionales, manteniendo el calentamiento por debajo de 1,5 °C. Aunque no partimos de un punto muerto, alcanzar este límite de temperatura global requerirá un enorme esfuerzo de los líderes de todos los sistemas y en todo el mundo.
La buena noticia es que muchas de estas acciones, cuando se aplican adecuadamente, pueden generar importantes beneficios para el desarrollo y la sociedad (aire y vías fluviales más limpias, mejores resultados en materia de salud pública y ecosistemas más sanos que puedan seguir prestando servicios que sustenten a comunidades de todo el mundo).
Y el camino a seguir nunca ha estado tan claro: juntos, podemos aprovechar esta oportunidad que se acerca rápidamente para construir un futuro mejor para todos. Elegir cualquier otro camino sería impensable, ya que ‘robaría’ a las generaciones actuales y futuras su salud, prosperidad y bienestar».