La organización defiende un umbral equilibrado que conviva con el sistema de módulos y se adapte a la realidad económica española
Un límite alineado con la media europea
La organización ha planteado establecer en 50.000 euros el límite de facturación anual para acogerse al régimen de franquicia del IVA en España, con el objetivo de garantizar un sistema equilibrado y adaptado al tejido productivo nacional. La propuesta busca además asegurar la convivencia de este nuevo modelo con el actual régimen de módulos, permitiendo dar respuesta a distintas realidades dentro del colectivo autónomo.
UPTA propone incorporar mecanismos de control y seguimiento, como limitar la facturación entre autónomos acogidos a este régimen o establecer topes para evitar un uso indebido del sistema
La normativa comunitaria permite a los Estados fijar umbrales de hasta 85.000 euros, aunque la mayoría de países ha optado por límites inferiores ajustados a su estructura económica. En este contexto, UPTA considera que el debate no debe centrarse en el máximo permitido, sino en definir un nivel coherente con la realidad española.
Según el análisis comparado, el promedio europeo se sitúa entre los 40.000 y 45.000 euros, lo que convierte los 50.000 euros en una referencia razonable. Este enfoque busca evitar desequilibrios entre sectores, especialmente teniendo en cuenta que algunas actividades, como los servicios profesionales, tienen menor volumen de gastos deducibles.
Equilibrio fiscal y control del sistema
La organización advierte de que el régimen de franquicia beneficia principalmente a perfiles con bajo IVA soportado, como consultores, programadores o profesionales liberales, lo que puede generar desigualdades frente a autónomos con mayores costes estructurales.
Por ello, UPTA propone incorporar mecanismos de control y seguimiento, como limitar la facturación entre autónomos acogidos a este régimen o establecer topes para evitar un uso indebido del sistema. Estas medidas permitirían reforzar la transparencia y garantizar un funcionamiento equilibrado en un entorno cada vez más digitalizado.
Desde la organización insisten en que el objetivo no es alcanzar el límite más alto posible, sino implantar un modelo útil, justo y sostenible, que facilite la actividad de los pequeños autónomos sin generar distorsiones en el mercado.