Al respecto de las tendencias actuales para este tipo de vehículos, gracias a las iniciativas gubernamentales que promueven el progreso de la industria de las pilas de combustible mediante fuertes inversiones en la tecnología básica, desde principios de la década de 2000 los vehículos de hidrógeno se encuentran en varias fases de prototipo y producción. Los actores de la industria han realizado nuevos y significativos avances en el establecimiento de políticas estratégicas de subvención en los planes de pila de combustible, por lo que casi todos los tipos de vehículos modernos cuentan ya con productos de pila de combustible o son prototipos. Existe una amplia gama de tipos de aplicaciones debido a la simplicidad y flexibilidad de los vehículos de hidrógeno en el panorama actual.
El mercado de los vehículos comerciales de hidrógeno se ha segmentado por tipos de autobuses y camiones. Los camiones están todavía en fase de desarrollo, pero los autobuses ya están en funcionamiento. Las carretillas elevadoras, los autobuses y los camiones ligeros y medianos están a la cabeza de las aplicaciones de vehículos comerciales de pila de combustible.
Contexto medioambiental
Los combustibles tradicionales tienen importantes externalidades medioambientales, como la contaminación del aire, del agua, de los plásticos y los vertidos de petróleo. La quema de combustibles fósiles, especialmente de dióxido de carbono, para generar electricidad y alimentar el transporte, tiene efectos de gran alcance sobre el clima y los ecosistemas. Los combustibles alternativos, como el hidrógeno, reducen el dióxido de carbono, el dióxido de azufre, los óxidos de nitrógeno, el monóxido de carbono y las partículas, y ganan gradualmente popularidad y aceptación. El coste de los combustibles tradicionales ha aumentado hasta alcanzar su nivel más alto en los últimos meses.
La exploración como alternativa a los vehículos eléctricos
A medida que aumenta la producción de hidrógeno y las inversiones en infraestructuras, los vehículos alimentados con hidrógeno se convertirán en una alternativa más sostenible que los vehículos eléctricos. Los VE pueden no representar una alternativa eficaz a los vehículos con motor de combustión interna porque su potencial de emisiones depende de cómo se produzca la electricidad.
Los autobuses, trenes y camiones están ampliamente disponibles como híbridos diésel-eléctricos que demuestran que, con la tecnología actual, los vehículos eléctricos no están a la altura de una solución de transporte masivo.





