Cabe recordar que las ayudas de la Administración han sido insuficientes y tardías para las empresas, haciendo peligrar muchos puestos de trabajo, cuando aún no se ha afianzado la supuesta recuperación económica. Y todo, a las puertas de una nueva temporada turística, en la que; al menos, se espera llegar al 80% del número de visitantes que se alcanzó en 2019.»El profesional del autobús recibe otro duro varapalo en uno de sus aspectos más importantes, el suministro de carburante de los vehículos. No entendemos este tipo de subidas tan abusivas y que, en caso de producirse afecten tanto de manera directa al profesional. Es necesario activar medidas que los que dependemos muy directamente, podamos paliar la situación, o bien con ayudas directas o la reducción de la presión fiscal», apuntó Manuel Gutiérrez Zambruno, presidente de Atedibus.

Estas políticas fiscales y económicas chocan además de frente con los retos de sostenibilidad y reducción de emisiones que se ha marcado el gobierno y la Unión Europa de cara a 2030. «No se puede pretender que estemos a la vanguardia de los retos de sostenibilidad, con vehículos ecológicos, siempre invirtiendo en mejoras de calidad y respetuosas con el Medio Ambiente, y tratando de aumentar el número de viajeros en transporte público, con estos obstáculos tan perjudiciales, pretendiendo cobrar por pasar por autovías, sin ayudas, o con estas subida en el gasóleo».
Además las últimas noticias del Gobierno Central con la posibilidad de incrementar los impuestos a los carburantes, «nos crea una situación de extrema vulnerabilidad para el sector», asegura el Presidente de Atedibus. En 2019, el transporte de viajeros por carretera desplazó a más de 3.100 millones de viajeros al año, comunicando a más de 8.000 poblaciones y generando empleo para 95.000 personas.




