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Adapta los desplazamientos de las personas mayores para protegerlas del calor

Planificar rutas, evitar esperas al sol y climatizar previamente los vehículos son algunas de las medidas propuestas para mejorar la seguridad y el confort de las personas mayores durante los meses de verano

Cinco medidas para reducir la exposición al calor

Las altas temperaturas incrementan los riesgos durante los desplazamientos de las personas mayores, especialmente cuando presentan movilidad reducida, utilizan silla de ruedas o necesitan asistencia para acceder al vehículo. Ante esta situación, Rehatrans, compañía especializada en la adaptación de vehículos para personas con movilidad reducida, propone cinco medidas destinadas a reducir la exposición al calor y mejorar las condiciones de transporte durante el verano.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que la edad y determinadas condiciones de salud aumentan la vulnerabilidad frente al calor, que puede agravar enfermedades cardiovasculares, diabetes, trastornos mentales o asma. Según sus datos, la mortalidad relacionada con el calor entre los mayores de 65 años aumentó aproximadamente un 85% entre los periodos 2000-2004 y 2017-2021.

En España, además, la situación térmica ha reforzado esta preocupación. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) señala que junio de 2026 fue el segundo mes de junio más cálido desde el inicio de la serie histórica en 1961, con una temperatura media de 23,3 °C en la España peninsular, 3,2 °C por encima del promedio del periodo 1991-2020.

En verano, reducir unos minutos una maniobra o evitar una espera al sol también es accesibilidad. El diseño del vehículo y la organización del servicio deben trabajar juntos para proteger a las personas más vulnerables”, señala Miguel Martín, director de Marketing y Experiencia de Clientes de Rehatrans.

‘En verano, reducir unos minutos una maniobra o evitar una espera al sol también es accesibilidad. El diseño del vehículo y la organización del servicio deben trabajar juntos para proteger a las personas más vulnerables’

La primera recomendación pasa por planificar las rutas y los horarios para evitar, siempre que sea posible, los momentos de mayor exposición térmica. La reducción de paradas innecesarias y la anticipación de posibles problemas de tráfico o estacionamiento pueden contribuir a acortar los tiempos de desplazamiento y reducir la exposición a temperaturas elevadas.

Rehatrans también considera fundamental evitar las esperas en el exterior. Los puntos de recogida deben coordinarse para que la persona permanezca el menor tiempo posible en la calle, especialmente en aquellos lugares que no cuentan con zonas de sombra o espacios protegidos.

La tercera medida consiste en preparar el vehículo antes de iniciar el servicio. La climatización y ventilación previa, junto con un correcto mantenimiento del sistema de aire acondicionado, permiten que el habitáculo alcance una temperatura adecuada antes de que accedan los pasajeros.

El cuarto punto se centra en agilizar las maniobras de acceso y descenso. Plataformas elevadoras, accesos amplios, una distribución interior adecuada y sistemas de anclaje correctamente integrados permiten reducir el tiempo de exposición al calor y facilitar el trabajo de los profesionales que realizan el traslado.

Por último, la compañía reclama compartir información relevante entre centros, residencias, familias y operadores. Comunicar cualquier necesidad especial, cambio en el estado de salud o dificultad relacionada con la tolerancia al calor permite adaptar el servicio a las circunstancias de cada persona.

El vehículo adaptado también forma parte del cuidado

Los desplazamientos a centros de día, residencias, consultas médicas o servicios de rehabilitación forman parte de la rutina y la autonomía de miles de personas mayores. Durante los episodios de calor, la calidad del transporte no depende únicamente de llegar al destino, sino también de las condiciones de espera, acceso y permanencia dentro del vehículo.

En el caso de las personas que viajan en silla de ruedas, factores como la configuración interior, los sistemas de sujeción, la estabilidad durante el trayecto y la facilidad de acceso tienen una incidencia directa en la seguridad y el confort. Una adaptación adecuada permite acortar las maniobras y reducir los esfuerzos tanto de los usuarios como de los profesionales que realizan o acompañan el traslado.

“La adaptación no termina en la plataforma elevadora o en el sistema de anclaje. El vehículo debe ofrecer un entorno accesible, seguro y confortable durante todo el trayecto. En los meses de calor, esa visión integral resulta todavía más importante”, añade Miguel Martín.

Rehatrans recuerda que la protección frente al calor requiere una responsabilidad compartida. Los centros y las familias aportan información sobre las necesidades de cada persona, los operadores organizan recorridos y tiempos y las empresas especializadas proporcionan el conocimiento técnico necesario para configurar vehículos adaptados a cada servicio.

En este contexto, la accesibilidad debe entenderse también como una cuestión de tiempo y condiciones de desplazamiento. Reducir esperas, anticipar las operaciones de acceso y mantener un habitáculo confortable puede marcar la diferencia para las personas más vulnerables durante los periodos de temperaturas extremas.

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