Rafael Sánchez Cantero, director de Fandabus, cuenta a NEXOBÚS sus perspectivas para 2026 y defiende la necesidad de extender las políticas de apoyo más allá del entorno urbano
El sector del transporte de viajeros por carretera cierra 2025 con señales claras de recuperación y nuevos desafíos por delante. Rafael Sánchez Cantero, director de Fandabus, cuenta a NEXOBÚS que, tras años de dificultad, la combinación entre políticas públicas de fomento, la reactivación del turismo y la aprobación de la Ley de Movilidad ha creado un contexto positivo. Pero también recuerda que la estabilidad normativa, la atención al entorno rural y el relevo generacional siguen siendo tareas pendientes.
Más usuarios, más actividad, pero el coche privado sigue dominando
“La situación actual puede considerarse buena”, afirma Sánchez Cantero. Las bonificaciones y descuentos aplicadas durante el año han impulsado un récord de demanda en el transporte urbano e interurbano, lo que demuestra el impacto directo que tienen este tipo de políticas en los hábitos de movilidad.
Además, el buen momento del turismo se ha traducido en alta actividad en el transporte discrecional y turístico, aportando dinamismo a una parte del sector que fue especialmente golpeada en los años anteriores.
La Ley de Movilidad Sostenible ha sido otra de las claves del año. Desde Fandabus se valora su aprobación, aunque advierten que aún hay que avanzar en calidad de servicio, información al usuario, innovación y velocidad comercial, para que el transporte público pueda competir realmente con el vehículo privado.
El reto de extender el apoyo público a todos los territorios
Uno de los principales puntos que subraya Rafael Sánchez Cantero es la necesidad de lograr un marco administrativo y presupuestario estable, especialmente a través de la actualización de los contratos de concesión, proceso que en Andalucía ya está avanzado.
También insiste en que las políticas de fomento no deben limitarse a las áreas urbanas y metropolitanas, sino extenderse a zonas de baja demanda, donde el transporte público puede jugar un papel clave en la cohesión territorial y la igualdad de oportunidades.
En cuanto al relevo generacional, la preocupación es creciente: la edad media de los conductores supera los 50 años, y a pesar de que hay personas dispuestas a incorporarse, las trabas burocráticas impiden que el sector acceda a nuevo talento, especialmente entre la población inmigrante.
Sánchez Cantero destaca que mejorar la calidad del autobús en zonas rurales requiere menos inversión que otras infraestructuras, y que los beneficios para la población son claros y directos.
Continuidad en las bonificaciones y descarbonización fuera de las ciudades
De cara a 2026, el director de Fandabus cree que es fundamental mantener las bonificaciones a usuarios frecuentes, que han demostrado ser una herramienta efectiva para incrementar la demanda. Sin embargo, matiza: “Esto no es suficiente. Hay que avanzar en otras medidas de fomento que hagan más atractivo el transporte público frente al vehículo privado”.
Otra prioridad será extender el proceso de descarbonización de flotas, que en el entorno urbano ya es visible gracias a las ayudas públicas, pero que debe ahora llegar a ámbitos metropolitanos y rurales, donde la transición energética aún está pendiente.
Desde Fandabus insisten en que el autobús debe ocupar un papel central en la movilidad del futuro: una solución eficaz, económica y sostenible, capaz de adaptarse a las necesidades reales de cada territorio, y con capacidad para mejorar la calidad de vida de las personas.





