Y claro, esa presión puede llegar a producir desperfectos en los paquetes durante el envío. Más aún, DS Smith se atreve a cuantificar el impacto que podrían suponer en el negocio: por encima de 2.300 millones de euros en devoluciones estas Navidades.
Todo este estudio se está llevando a cabo de forma exhaustiva, empleando «acelerómetros» que rastrean la velocidad de un paquete a lo largo de su trayecto y proporcionan datos que, posteriormente, pueden explicar los daños que éste sufre.
Hasta 50 Gs
La investigación de la compañía ha demostrado que un paquete estándar experimenta una fuerza G de hasta 50Gs. Esto es más de cinco veces el nivel de fuerza G que haría perder el conocimiento a un astronauta experimentado (9Gs) y 10 veces más fuerza G que la que se experimenta normalmente en una montaña rusa (5Gs).
Teniendo en cuenta que el 44% de los compradores online afirma haber recibido pedidos dañados en el último año, lo que se traduce (según la fuente del estudio) en más de 46 millones de entregas afectada; y que el coste medio de los artículos deteriorados fue de 50,50 euros, la cuenta arroja como resultado los mencionados 2.300 millones.
Otro dato interesante extraído del estudio es que los consumidores toleran menos los paquetes rotos y que el aumento del coste de la vida está empujando a más personas a devolver artículos de menor valor. Los españoles han señalado que el valor medio que debería tener un artículo para que lo devolvieran por haber sufrido algún daño ha descendido de casi 25 euros en 2021 a 20,80 euros este año, lo que sugiere un aumento del número de devoluciones. Adicionalmente, casi la mitad (49%) de los españoles devolvería un artículo dañado independientemente de su valor.
Tendencias divergentes
Un problema aún más acuciante para las empresas. Por un lado, aumenta el número de marcas que se plantea cobrar por las devoluciones, pero casi la mitad de los compradores de nuestro país afirma que esperan entregas (46%) y devoluciones (48%) gratuitas.
Gavin Mounce, E-commerce Design Manager en DS Smith, ha señalado que aunque es evidente que forma parte de la vida cotidiana, el e-commerce es todavía una forma relativamente nueva de comprar, y hemos comprobado a través de nuestra investigación que las condiciones a las que están expuestos los paquetes son volátiles. Tienen que estar preparados para viajar a velocidades asombrosas, y eso significa que las empresas tienen que estar preparadas para proteger los productos durante el trayecto.
«Nuestros equipos de Innovación y Diseño comprueban la velocidad a la que viajan los paquetes y el impacto que reciben y, a partir de esa información, trabajamos en diferentes diseños. Utilizamos nuestros principios de diseño circular no solo para reducir los daños, sino también para reducir la cantidad de material utilizado, de modo que los paquetes protejan su contenido y sean lo más sostenibles posible», concluye Mounce.




