No considera el hidrógeno como una solución viable en este momento
Uno de los principales factores detrás de esta medida es la quiebra de Van Hool, fabricante de los vehículos, entregados en 2014. Con el cierre de la empresa, el soporte técnico y las opciones de mantenimiento dejaron de estar disponibles, lo que incrementó los costos operativos a lo largo de la vida útil de los autobuses.
La ministra flamenca de Movilidad, Annick De Ridder, ha confirmado que la estrategia de De Lijn se centrará exclusivamente en autobuses eléctricos de batería. "Con la quiebra, desaparecieron las opciones de soporte técnico y mantenimiento. Sumado a los altos costos operativos, se tomó la decisión de desmantelar la estación de hidrógeno en Vaartkaai y retirar los cinco autobuses", declaró.
Además, enfatizó que el hidrógeno no se considera una solución viable para el transporte público en Bélgica en este momento. “Nuestra estrategia de electrificación se enfoca en vehículos con batería. No hay planes para desplegar autobuses de hidrógeno”, concluyó.