FVET alerta de que el encarecimiento del combustible está reduciendo márgenes, provocando pérdidas y aumentando la presión financiera sobre las empresas del sector
Más de la mitad de los transportistas valencianos no ha conseguido trasladar a sus clientes el aumento del precio del gasoil, según los resultados de la encuesta anual presentada por la Federación Valenciana de Empresarios del Transporte y la Logística, FVET, sobre la situación del transporte de mercancías por carretera en la Comunitat Valenciana.El estudio refleja un escenario complicado para el sector. Tras cuatro meses de guerra en Oriente Medio, el 59,7% de las empresas valencianas de transporte por carretera ha visto mermada su cuenta de resultados, mientras las ayudas del Estado todavía no han llegado. Además, un tercio de las compañías afirma que ha reducido su actividad en lo que va de año y el 20% considera que la situación actual es mala.

El combustible estrecha los márgenes del transporte valenciano
La subida del gasoil se ha convertido en uno de los principales factores de presión para las empresas de transporte. Según la encuesta de FVET, solo el 35% de las compañías puede repercutir todo el incremento del combustible. En cambio, el 58% asegura que solo puede trasladar una parte del sobrecoste y el 7% no puede repercutir nada, asumiendo el impacto completo en sus cuentas.
La principal consecuencia es la reducción del margen de beneficio, señalada por siete de cada diez empresas que no han podido repercutir el incremento del precio. A partir de ahí, los efectos se van encadenando: el 34,7% ha tenido que renegociar contratos, el 29,2% declara pérdidas en determinados servicios, el 27,8% advierte de dificultades de tesorería y el 18,1% señala un aumento de la presión financiera. Además, el 11,1% ha tenido que paralizar inversiones.Los subsectores de transporte internacional y transporte especial son los que presentan un mayor porcentaje de empresas en situación crítica, debido a sus altos consumos de gasoil. Son actividades donde cada céntimo por litro pesa mucho, porque los recorridos son largos, los vehículos trabajan con grandes consumos y los márgenes, en muchos casos, ya venían ajustados.
Según ha afirmado Carlos Prades, presidente de FVET, 2026 no está siendo un año de crecimiento para el sector: “un tercio de las empresas ha disminuido su actividad, un 20% piensa que la situación es mala y el 59,7% ha mermado su cuenta de resultados”. Prades añade que “muchas pequeñas empresas están al límite tras cuatro meses de guerra en Oriente Medio, pero no por falta de trabajo”.El presidente de FVET también ha valorado la luz verde europea a las ayudas promovidas por el Gobierno al transporte. La federación confía en que, cuando lleguen, sirvan para paliar la subida del precio del gasoil y estabilizar la situación. “El combustible es un factor determinante para la viabilidad de las empresas. La clave está en repercutirlo en el mismo momento, de forma que el sobrecoste se reparta de manera equilibrada en la cadena”, señala Prades.
Falta de conductores, infraestructuras saturadas e ITV deficitaria
El encarecimiento del combustible no es el único problema que golpea al transporte valenciano. La falta de conductores continúa siendo uno de los grandes riesgos para la actividad. El 68,1% de las empresas identifica la falta de chóferes y la dificultad para encontrar empleados como uno de sus principales problemas, y el 93% reconoce dificultades para cubrir sus necesidades de personal conductor.
Las consecuencias ya se notan en la operativa diaria. El 58,3% de las empresas asegura que se ve obligado a dejar de atender servicios, el 37,5% recurre a la subcontratación y el 13,9% afirma que ha tenido que vender vehículos. La preocupación por el relevo generacional es total: el 100% de las empresas considera que no existe relevo suficiente en el sector. A ello se suma el absentismo, que ha afectado al 70,8% de las compañías encuestadas durante este año.La encuesta también pone el foco en las infraestructuras. Los transportistas valencianos señalan el Bypass y la V-30 como las vías que requieren actuaciones más urgentes, mientras que el acceso norte al Puerto de València aparece como la infraestructura pendiente de planificación más necesaria. El 66,7% de las empresas afirma que la situación actual de las carreteras incrementa el consumo de combustible. Además, el 93,1% reclama la ampliación del Bypass y el 51,4% exige el acceso norte al puerto.
Otro punto crítico es el servicio de ITV. El 87,5% de las empresas valencianas suspende el modelo, principalmente por la dificultad para obtener cita previa, la escasez de líneas específicas para el transporte profesional y la falta de personal cualificado. También reciben una mala valoración las áreas de descanso y estacionamiento seguro con servicios mínimos: el 79,1% de las empresas las puntúa entre 1 y 4 sobre 10.Pese a este contexto, las perspectivas de negocio para el cierre de 2026 no son completamente negativas. Un 51,3% de las empresas espera una situación estable, el 27,7% la considera buena y el 20,9% mala o muy mala. Sin embargo, el dato que más preocupa mira al tejido empresarial: el 86,1% cree que habrá un descenso del número de empresas activas en el segundo semestre, ya sea por cierres, absorciones o fusiones.
FVET reclama una estrategia integral que permita garantizar la repercusión efectiva de los costes, mejorar las infraestructuras, cambiar el modelo de ITV, ampliar las áreas de descanso y estacionamiento seguro, facilitar la incorporación de conductores y afrontar el relevo generacional.“El transporte por carretera sostiene la actividad económica, industrial, portuaria y comercial de la Comunitat Valenciana. Sin empresas transportistas no hay abastecimiento, exportación ni logística. Por eso seguimos pidiendo soluciones reales que permitan a las empresas trabajar con costes asumibles y condiciones adecuadas”, concluye Carlos Prades.