UNO alerta del impacto inmediato en el transporte marítimo, terrestre y aéreo ante la paralización de facto de la navegación y el alza del petróleo
Energía más cara y presión sobre los fletes
La escalada de tensión en Oriente Medio está generando un fuerte impacto en el sector de la logística y el transporte, tras la paralización de facto de la navegación en el Estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos y comerciales más estratégicos del mundo. Según la valoración de UNO Logística, la situación introduce un foco de incertidumbre sin precedentes en un enclave por el que transita cerca del 20% del petróleo mundial, además de gas natural y mercancías industriales críticas.
Aunque no se ha decretado un bloqueo oficial, la respuesta de Irán a los recientes ataques ha provocado la detención práctica del tráfico marítimo, con cientos de embarcaciones fondeadas y las principales navieras suspendiendo temporalmente sus operaciones en la zona. A ello se suma la retirada de la cobertura de riesgo de guerra por parte de aseguradoras, lo que eleva la exposición y el coste del transporte marítimo comercial a niveles extraordinarios.
La situación introduce un foco de incertidumbre sin precedentes en un enclave por el que transita cerca del 20% del petróleo mundial, además de gas natural y mercancías industriales críticas
El encarecimiento del petróleo y el gas, con un aumento aproximado del 10%, está teniendo un efecto inmediato en los costes operativos del transporte marítimo, terrestre y aéreo. Esta volatilidad energética amenaza con traducirse en fletes más elevados, desvío hacia rutas alternativas más largas y congestión en corredores secundarios.
El impacto puede ser especialmente severo para sectores que operan con inventarios ajustados y cadenas de suministro altamente sincronizadas. Si la situación se prolonga, la presión sobre los costes logísticos podría trasladarse rápidamente a los precios finales, afectando al consumidor.
Capacidad de reacción del sector
Pese al escenario de máxima tensión, el sector logístico está activando mecanismos de adaptación para garantizar la continuidad del comercio internacional. Las empresas están rediseñando rutas, optimizando recursos y reforzando la coordinación con proveedores y operadores para minimizar retrasos y asegurar el suministro de mercancías estratégicas.
Desde UNO subrayan que la logística vuelve a demostrar su papel como sistema nervioso de la economía global, capaz de mantener el flujo de bienes incluso en contextos geopolíticos extremos. La planificación anticipada, la flexibilidad operativa y la rapidez en la toma de decisiones se consolidan como herramientas clave para sostener la estabilidad económica en un entorno de alta incertidumbre.





