Alsa y CRTM expusieron en Global Mobility Call 2026 cómo los datos en tiempo real permiten diseñar servicios más flexibles, personalizados e intermodales
La inteligencia artificial ya no es una promesa lejana para el transporte público. En el autobús, empieza a tener aplicaciones muy concretas: prever la demanda, mejorar frecuencias, reforzar servicios, facilitar transbordos y avanzar hacia una movilidad más adaptada a cada viajero. Así se abordó en la mesa “IA y tecnologías digitales para la multimodalidad”, celebrada en Global Mobility Call 2026, en Ifema Madrid.
El encuentro reunió a representantes de Alsa, el Consorcio Regional de Transportes de Madrid, Babel, Atlantis y Navantia para analizar cómo los datos y las nuevas tecnologías pueden mejorar la experiencia del usuario en un sistema cada vez más multimodal.Raúl Pérez, director de Data Insights & IA de Alsa, explicó que la compañía utiliza la inteligencia artificial con tres objetivos: conocerse mejor como organización, conocer mejor a sus usuarios y ofrecer mejores soluciones de movilidad. “La inteligencia artificial ha venido para ayudarnos a conocernos a nosotros mismos, para ayudarnos a conocer mejor a nuestros usuarios y para dar mejores soluciones de movilidad”, señaló durante la mesa.

Del dato al servicio: más refuerzos y menos viajeros en tierra
Alsa trabaja con una red compleja, con más de 3.000 paradas solo en España, lo que convierte el uso del dato en una herramienta clave para ajustar mejor la oferta. Pérez explicó que la compañía analiza patrones de los usuarios para entender por qué se desplazan, qué destinos demandan y qué tipo de servicio puede encajar mejor en cada caso.
Ese conocimiento permite avanzar hacia una movilidad más personalizada. Por ejemplo, si un viajero se desplaza a una localidad por turismo, se le puede ofrecer otro destino regular relacionado. Si el motivo es acudir a un festival, la respuesta puede ser una lanzadera específica. La idea, en el fondo, es dejar atrás modelos demasiado rígidos y acercarse a servicios más adaptados al comportamiento real de los pasajeros.
La predicción de demanda fue uno de los puntos más relevantes para el transporte en autobús. “Somos capaces de anticipar refuerzos, mejorar frecuencias y con eso que nadie se quede en tierra”, afirmó Pérez. Para un operador, esa capacidad puede marcar la diferencia entre reaccionar tarde o ajustar el servicio antes de que aparezca el problema.También se mencionó el uso de IA en canales de atención al cliente, con herramientas capaces de reducir barreras como el idioma y mejorar la comunicación con usuarios de distintos perfiles.
Transporte a demanda y conexiones intermodales más fluidas
La aplicación de la IA al transporte a demanda fue otro de los temas destacados. Pérez explicó que Alsa utiliza algoritmos para adaptar la operación a reservas y necesidades concretas de los clientes. “Los autobuses no viajan vacíos, viajan con gente”, apuntó, en una frase que resume muy bien el objetivo de estos sistemas: aprovechar mejor los recursos y dar un servicio más útil.Desde el CRTM, Manuel Santiago Ruiz de Velasco, coordinador de Proyectos Tecnológicos, puso el foco en la integración entre modos. Uno de los casos de uso planteados para el nuevo sistema tecnológico del Consorcio busca utilizar datos en tiempo real para mejorar las conexiones intermodales. El ejemplo fue muy reconocible para cualquier viajero: evitar llegar en tren justo cuando el autobús acaba de marcharse.
El responsable del CRTM insistió en que el gran reto está en integrar sistemas de más de 40 operadores, con datos generados en plataformas distintas. Para lograrlo, defendió la necesidad de lenguajes comunes, protocolos abiertos y una mejor gobernanza del dato. Sin esa base, la IA no puede desplegar todo su potencial en el transporte público.La mesa dejó una conclusión clara para el sector del autobús: la tecnología será útil si mejora el viaje real de las personas. No se trata solo de acumular datos, sino de usarlos para que el servicio sea más puntual, flexible, comprensible y conectado. En un escenario donde el usuario ya espera experiencias digitales sencillas, el autobús tiene ante sí una oportunidad importante para ganar eficiencia sin perder cercanía.