Entre las recomendaciones orientadas a las políticas para garantizar que los usuarios/pasajeros sean el centro del futuro sistema de transporte, de modo que los beneficios puedan llegar a todos los grupos sociales a medida que evoluciona el sistema de transporte, se indican las principales tendencias que impulsan el cambio:
– La descarbonización y la digitalización, de las que puede decirse que ambas están provocando predominantemente cambios en el propio sistema de transporte (es decir, en la forma en que se organiza y se ofrece el transporte); y
– El envejecimiento de la población y la pandemia de Covid-19, que en ambos casos provocan cambios en el perfil de las necesidades de los usuarios (es decir, cambios de comportamiento), a los que el sistema de transporte debe adaptarse.
Grupos diferenciados
El análisis se estructura en torno a seis grupos de usuarios del transporte que tienen más probabilidades de verse afectados por los cambios en el contexto de estas tendencias, y que pueden tener necesidades particulares o enfrentarse a retos particulares:
– Mujeres;
– Ciudadanos con escasos conocimientos informáticos o con acceso limitado a internet;
– Personas con discapacidad o movilidad reducida (por ejemplo, personas mayores);
– Personas que viven en zonas remotas (sobre todo rurales), localidades segregadas o regiones menos desarrolladas;
– Jóvenes y niños.
– Personas con bajos ingresos y, en particular, en riesgo de pobreza o exclusión social.
Además, cabe señalar que, al considerar la dimensión social del futuro sistema de transporte de la UE, es posible que los ciudadanos que no pertenezcan a los grupos mencionados también tengan que cambiar sus hábitos de movilidad.
Para que el estudio tenga éxito de cara al futuro, es necesario empezar por comprender los retos actuales que los usuarios experimentan en el sistema de transporte. También es cierto que la identificación de los retos/oportunidades que puede presentar el futuro sistema de transporte depende en gran medida de que las partes interesadas (usuarios, autoridades, operadores, etc) sean conscientes de los posibles cambios que se avecinan en el transporte y de sus repercusiones/beneficios.





