La DGT y los líderes del sector alertan sobre la falta de concienciación, el envejecimiento del parque móvil y el elevado número de vehículos que circulan sin ITV
Formación y concienciación: una asignatura pendiente
La Alianza por la Seguridad Vial (ASV) ha celebrado en el Senado una jornada clave para analizar el peso del factor humano en la siniestralidad vial. El encuentro ha reunido a la Dirección General de Tráfico (DGT) y a representantes de los principales sectores de la movilidad, con el objetivo de reforzar la formación de los conductores y avanzar hacia una cultura de la seguridad vial compartida.
Navarro destacó que la seguridad vial se sustenta en valores y en la capacidad de convivir en el espacio público, subrayando el papel clave de las asociaciones de víctimas
Durante la jornada, el director general de Tráfico, Pere Navarro, calificó como una “asignatura pendiente” la implantación de módulos de concienciación vial en las autoescuelas. Navarro destacó que la seguridad vial se sustenta en valores y en la capacidad de convivir en el espacio público, subrayando el papel clave de las asociaciones de víctimas para generar un cambio emocional y duradero en los conductores.
En esta misma línea, Enrique Lorca, presidente de la ASV, reclamó una acción conjunta y coordinada de todos los actores implicados. “Debemos trabajar unidos, y de forma coordinada, en la reducción de los siniestros viales”, afirmó, poniendo en valor que la ASV aglutina a numerosas entidades capaces de abordar la seguridad vial desde múltiples perspectivas.
El senador y expresidente de la Comisión de Seguridad Vial del Congreso, Juan José Matarí, incidió en que la educación vial debe extenderse a lo largo de toda la vida del conductor, destacando la utilidad de los cursos de sensibilización, reeducación y conducción segura para modificar conductas de riesgo.
Por su parte, Sergio Olivera (CNAE) apostó por el reciclaje periódico de conocimientos, que podría implementarse en el entorno laboral, en la renovación del permiso o mediante modelos como el entrenamiento poslicencia obligatorio, orientado a mejorar la percepción del riesgo y el conocimiento de los sistemas de ayuda a la conducción.
Nuevas formas de movilidad y tecnología ADAS
El debate también abordó la necesidad urgente de formar a los usuarios de vehículos de movilidad personal (VMP). Según los expertos, el 90% de estos usuarios considera imprescindible recibir una formación mínima sobre normas de circulación y riesgos asociados.
Desde el punto de vista tecnológico, Arancha García (ANFAC) recordó que los sistemas ADAS pueden reducir el riesgo de siniestro hasta en un 57%, aunque alertó de que este potencial se diluye debido a la antigüedad del parque móvil y al desconocimiento de los conductores, que en algunos casos llegan a desconectar estas ayudas de seguridad.
La Alianza por la Seguridad Vial (ASV) ha celebrado en el Senado una jornada clave para analizar el peso del factor humano en la siniestralidad vial
La seguridad técnica de los vehículos fue otro de los grandes ejes de la jornada. Guillermo Magaz, director de AECA-ITV, aportó datos alarmantes: el 32,7% de los vehículos circula sin la ITV en vigor. Además, advirtió que los vehículos que retrasan la inspección más de un año presentan un 62% más de defectos graves, lo que incrementa la gravedad de los siniestros, especialmente en carreteras secundarias.
El sector de las dos ruedas también alzó la voz. José María Riaño (ANESDOR) recordó la especial vulnerabilidad de los motoristas y reclamó que los Planes de Movilidad Urbana no sigan relegando a la moto, cuya antigüedad media alcanza ya los 17,9 años.
Una responsabilidad que va más allá del volante
Desde el ámbito social, Mar Cogollos (AESLEME) defendió la necesidad de fomentar el respeto a las normas por convicción y no por miedo a la sanción, apelando a la solidaridad y la responsabilidad individual al volante, dado que cada decisión en la carretera tiene un impacto colectivo.
Finalmente, Jesús Monclús, director del Área de Prevención y Seguridad Vial de Fundación MAPFRE, amplió el concepto de conductor al señalar que las empresas, los gestores de datos y los legisladores también influyen en el comportamiento vial, actuando como “conductores en la sombra”.
La conclusión fue unánime: para reducir las cifras de fallecidos y heridos en carretera es imprescindible recuperar la cultura de la seguridad vial, basada en la responsabilidad, la formación continua y el compromiso colectivo, y no únicamente en el temor a la sanción.





