El fabricante alemán lanza una campaña de protesta y advierte de que la regulación europea podría provocar fuertes sanciones, un aumento del precio de los semirremolques y poner en riesgo miles de empleos
Kögel ha lanzado una contundente campaña de protesta contra la actual regulación europea VECTO, al considerar que los objetivos de reducción de emisiones fijados para los semirremolques son técnicamente inalcanzables con la tecnología disponible. Bajo el lema SOS, la compañía reunió 16 semirremolques en su planta de Burtenbach (Alemania) para reclamar una revisión de la normativa y pedir a las instituciones europeas un marco regulatorio que combine la protección del clima con la viabilidad industrial.La iniciativa contó con el respaldo del vicepresidente del Gobierno de Baviera, Hubert Aiwanger, quien mostró su apoyo a las reivindicaciones del fabricante alemán y criticó lo que calificó como unas exigencias «excesivas y poco realistas» por parte de Bruselas para el sector del transporte y la logística.
La compañía advierte de que este incremento acabaría repercutiendo sobre toda la cadena logística, desde las empresas de transporte hasta los consumidores finales
El origen del conflicto se encuentra en el reglamento europeo VECTO (Vehicle Energy Consumption Calculation Tool), un sistema que asigna un valor teórico de emisiones de CO₂ a los semirremolques mediante simulaciones. La normativa, recogida en el Reglamento (UE) 2024/1610, obliga a los fabricantes a reducir en un 10% este valor antes de 2030.Sin embargo, Kögel sostiene que la regulación parte de una premisa errónea, ya que los semirremolques carecen de sistema de propulsión propio y, por tanto, no generan emisiones directas de CO₂. Además, critica que la evaluación se base en simulaciones y no en mediciones reales de funcionamiento, lo que, a juicio de la empresa, no refleja las limitaciones físicas ni las condiciones reales en las que opera el transporte por carretera.
La compañía advierte del riesgo para la industria europea
Según explica el fabricante, con la tecnología actualmente disponible resulta imposible alcanzar los objetivos exigidos por la normativa. De mantenerse el reglamento sin modificaciones, Kögel calcula que podría afrontar sanciones de hasta 64 millones de euros al año, un impacto económico que, según la empresa, obligaría a incrementar hasta un 50% el precio de los semirremolques para compensar el coste de las multas.
La compañía advierte de que este incremento acabaría repercutiendo sobre toda la cadena logística, desde las empresas de transporte hasta los consumidores finales. Además, alerta de que alrededor de 1.000 empleos podrían verse comprometidos dentro de la propia empresa, mientras que el conjunto de la industria europea del semirremolque podría llegar a poner en riesgo unos 70.000 puestos de trabajo si no se revisa la regulación.Kögel recuerda que durante los últimos años ha realizado inversiones millonarias en su planta de Burtenbach, incluyendo una nueva línea de producción de vehículos frigoríficos y la ampliación de las instalaciones para construir una nueva nave industrial. No obstante, considera que el desarrollo futuro de estas inversiones queda ahora condicionado por el impacto económico que podría tener la aplicación de la normativa VECTO.
Ocho fabricantes llevan el reglamento ante la Justicia europea
El vicepresidente del Gobierno de Baviera, Hubert Aiwanger, respaldó públicamente las demandas del sector al afirmar que las empresas del transporte no necesitan nuevas cargas regulatorias en un momento especialmente complejo. En su opinión, las pequeñas y medianas empresas carecen de recursos ilimitados para adaptarse en tan poco tiempo a unas exigencias que, según señaló, pueden poner en peligro su viabilidad económica y miles de puestos de trabajo.La respuesta del sector no se limita a la campaña impulsada por Kögel. Ocho fabricantes europeos de semirremolques han presentado un recurso judicial contra la regulación con el objetivo de lograr una revisión de sus disposiciones. Las compañías insisten en que su acción no cuestiona la lucha contra el cambio climático, sino la aplicación de unos objetivos que consideran técnicamente inviables y económicamente desproporcionados.
En este sentido, el director general de Kögel Trailer GmbH, Markus Siegner, recuerda que los fabricantes llevan años contribuyendo a reducir el consumo de combustible mediante el desarrollo de vehículos más ligeros y duraderos. A su juicio, la normativa actual no refleja adecuadamente la realidad del transporte por carretera y sitúa a la industria europea bajo una presión difícilmente asumible.Con esta campaña, Kögel hace un llamamiento a las instituciones comunitarias para que revisen el reglamento VECTO y establezcan objetivos climáticos que sean compatibles con la realidad tecnológica y económica del sector, defendiendo que solo así será posible avanzar hacia un transporte más sostenible sin comprometer la competitividad de la industria europea.