Fabrizio Toscano, director general de Iveco Bus España y Portugal, cuenta a NEXOBÚS cómo han afianzado su crecimiento en 2025 y qué pide el sector para avanzar con solidez en 2026
Con un incremento sostenido de cuota de mercado en todos los segmentos y un reconocimiento creciente por parte de operadores y administraciones, Iveco Bus cierra 2025 con la satisfacción del trabajo bien hecho. Su director general, Fabrizio Toscano, comparte con NEXOBÚS los avances de este año y señala los desafíos clave que marcarán el próximo ejercicio: estabilidad normativa, visión tecnológica neutral y más agilidad administrativa.
Un crecimiento sólido y una apuesta multienergía que ya da resultados
“2025 ha sido el año en el que nuestro crecimiento se ha consolidado de verdad y el mercado lo ha reconocido”, resume Toscano. A lo largo del año, Iveco Bus ha ganado cuota respecto a 2024 en prácticamente todos los segmentos de la gama pesada. Pero más allá de los datos, destaca un aspecto clave: la confianza renovada en su enfoque multienergía, donde los modelos eléctricos ya muestran resultados sólidos en operación real.
El refuerzo de la red posventa y los servicios de soporte también han sido claves para este avance. “La red ha sido fundamental para acompañar el crecimiento”, añade.
Sin embargo, el camino no ha sido sencillo. Toscano reconoce que el sector ha tenido que gestionar distintos ritmos de evolución tecnológica y desafíos logísticos, especialmente en una industria tan dependiente de la planificación y coordinación. La cadena de suministro, una vez más, ha exigido máxima anticipación.
Por una transición realista, apoyada y técnicamente coherente
De cara a 2026, Toscano expresa tres deseos compartidos por buena parte del sector: una mayor estabilidad regulatoria y presupuestaria que permita planificar con más seguridad; una transición energética realista, que no excluya tecnologías y se adapte a cada tipo de operación; y un impulso a la colaboración público-privada, clave para acelerar sin poner en riesgo la viabilidad económica de los operadores.
En cuanto a lo que debe mantenerse, resalta el nivel de colaboración sectorial, la profesionalización creciente y la apuesta clara por soluciones eficientes y sostenibles. Lo que urge dejar atrás, en su opinión, es la incertidumbre normativa, la dispersión en criterios de financiación y la lentitud de los procedimientos administrativos.
A las administraciones les lanza un mensaje directo: “Necesitamos marcos estables, ágiles y alineados con la realidad operativa del transporte de viajeros”. Y advierte que las inversiones en movilidad sostenible requieren certezas, financiación adecuada y una transición basada en datos, no en dogmas.
Para 2026, anticipa una convivencia real de tecnologías como la eléctrica, híbrida, gas, biocombustibles y, progresivamente, el hidrógeno. Los modelos eléctricos de clase I y II seguirán ganando terreno por su madurez operativa. Eso sí, Toscano alerta de dos amenazas que siguen muy presentes: la escasez de conductores y una normativa incierta que podría ralentizar decisiones clave si no se gestiona adecuadamente.




