El sector mueve 277 millones de toneladas al año, emplea a casi 57.000 personas y reclama infraestructuras y menor fiscalidad
El transporte de mercancías por carretera consolida su papel como pieza estratégica de la economía de la Comunitat Valenciana tras alcanzar en 2023 una cifra de negocio de 5.975 millones de euros, lo que supone un crecimiento acumulado del 33% respecto a 2018. Así lo recoge el informe Impacto del sector logístico por carretera en la Comunitat Valenciana, elaborado por ITENE junto a las principales asociaciones del transporte y representantes industriales.
El documento subraya que esta actividad representa en torno al 4% del PIB autonómico y se ha convertido en un eje vertebrador para sectores clave como la cerámica, la automoción, la alimentación o la agricultura.
Un motor económico con 57.000 empleos y 18.977 empresas
En términos laborales, el sector alcanzó en 2023 los 56.875 trabajadores, un 5% más que en 2018, consolidándose como el mayor empleador entre los principales sectores industriales valencianos. Además, entre 2018 y 2024 el número de empresas activas creció un 11,2%, hasta situarse en 18.977 compañías, con una fuerte concentración en la provincia de Valencia.
En 2024 se transportaron 277,5 millones de toneladas, confirmando su función esencial para el funcionamiento diario de la industria, el comercio, la agricultura y la construcción. Más del 60% del volumen corresponde a tráfico intrarregional, lo que evidencia su papel estructural en la economía autonómica.
Sin embargo, el informe alerta de la alta atomización del sector: el 56% de las empresas no cuenta con asalariados y solo el 5% supera los diez empleados, una realidad que limita la capacidad de inversión y refuerza la competencia basada en precios.
Carlos Prades, presidente de FVET, señala que “el predominio de la pyme supone una fuerte competencia de precios por la atomización del sector, un problema exclusivo del transporte por carretera que se suma a los globales del sector logístico analizados en el informe”.
La DANA y los seis retos prioritarios del sector
La DANA de octubre de 2024 marcó un punto de inflexión. La interrupción de rutas estratégicas y los daños en infraestructuras evidenciaron la vulnerabilidad del sistema logístico ante fenómenos climáticos extremos, aunque también demostraron la capacidad de respuesta del sector.
Seis meses después, el 45% del transporte en la provincia de Valencia seguía afectado, y el fenómeno impactó en el 98,5% de los transportistas. Para FVET, esta situación confirma la necesidad urgente de protocolos de continuidad operativa, mayor coordinación institucional y herramientas digitales que permitan anticipar crisis.
El informe identifica seis retos prioritarios: digitalización, eficiencia operativa, falta de conductores, trazabilidad, seguridad y transición verde.
Actualmente persisten procesos manuales y baja interoperabilidad entre sistemas, lo que dificulta la reacción ante crisis. A ello se suma la escasez de conductores profesionales, señalada por el 79,6% de los empresarios como la principal amenaza a corto plazo.
En materia de infraestructuras, el sector denuncia la situación de colapso del By-pass y la V-30, así como la necesidad de impulsar proyectos como el nuevo Acceso Norte al Puerto de València.
“Queremos avanzar hacia un transporte más limpio y eficiente, pero no podemos hacerlo sin las herramientas necesarias. Esta transformación requiere inversión y acompañamiento por parte de las Administraciones”, ha reivindicado Prades.
El informe concluye que el transporte por carretera no solo sostiene la competitividad valenciana, sino que afronta un momento decisivo: reforzar su resiliencia logística, modernizar infraestructuras y avanzar en descarbonización serán claves para mantener su peso estratégico en la cuarta autonomía por PIB de España.





