El precio del petróleo se mantiene alto pese al alto el fuego y el combustible se dispara hasta un 33% en la UE
La crisis energética derivada del conflicto en Oriente Medio sigue golpeando con fuerza al transporte por carretera. A fecha de 10 de abril de 2026, el tráfico por el Estrecho de Ormuz continúa gravemente restringido —con apenas entre 5 y 7 buques diarios frente a más de 100 antes de la guerra—, lo que mantiene la tensión en los mercados energéticos.
El barril de Brent se sitúa en 97,08 dólares, un 33% por encima del nivel previo al conflicto, evidenciando que, pese al reciente alto el fuego, la incertidumbre sigue marcando el pulso del sector.
Combustibles disparados y mercado inestable
El impacto en los precios del combustible ha sido inmediato y desigual según regiones. Desde el inicio de la crisis:
- En la UE, el diésel ha subido un 32,8%, alcanzando los 2,169 €/litro
- En Estados Unidos, el incremento llega al 46%
- En Turquía, el alza ronda el 40%
Además, el gas natural europeo (TTF) ha escalado hasta los 46,17 €/MWh, un 44,5% más que antes del conflicto.
Aunque los precios del petróleo han bajado respecto a los máximos alcanzados a finales de marzo, el mercado sigue mostrando una alta volatilidad, con oscilaciones bruscas que reflejan el temor a nuevas interrupciones del suministro. De hecho, alrededor de 600 buques permanecen bloqueados en el Golfo Pérsico, incluidos más de 300 petroleros.



Europa responde con medidas fiscales
Ante esta situación, los gobiernos europeos han comenzado a reaccionar. Más de 15 países han activado medidas como:
- Reducciones de impuestos sobre el combustible
- Topes de precios
- Bonificaciones directas al transporte
España, por ejemplo, ha reducido el IVA del gasóleo y ha activado una subvención de 0,20 €/litro, mientras que Italia ha prorrogado su rebaja fiscal y Alemania estudia nuevas medidas.
Sin embargo, la respuesta sigue siendo desigual entre países, lo que está generando diferencias de hasta 1,38 €/litro dentro de la UE.
Riesgos adicionales para el sector
Más allá del combustible, la crisis amenaza otros elementos clave para el transporte. El bloqueo del Estrecho de Ormuz pone en riesgo el suministro de urea y azufre, esenciales para la producción de AdBlue, cuyo precio podría dispararse hasta un 170%.
A esto se suma la fragilidad del mercado del gas, con infraestructuras clave afectadas y niveles de almacenamiento en la UE por debajo del 30%.
Un escenario de incertidumbre prolongada
Aunque algunos analistas prevén una moderación de los precios en los próximos meses, otros alertan de posibles repuntes si la situación se agrava. No se descarta que el petróleo vuelva a superar los 100 dólares o incluso escale hacia los 150 en escenarios más críticos.
Para el transporte por carretera, altamente dependiente de la energía, el escenario es claro: costes al alza, márgenes bajo presión y una incertidumbre que condiciona toda la cadena logística.
En este contexto, el sector afronta uno de los momentos más delicados de los últimos años, donde cada decisión —política o económica— puede marcar la diferencia entre la estabilidad o una nueva crisis.