La actualización normativa endurece los controles en carretera y refuerza la responsabilidad de las empresas mientras la digitalización se consolida como herramienta clave para garantizar seguridad y trazabilidad
Un transporte altamente especializado y regulado
El transporte de mercancías peligrosas por carretera en España encara un escenario cada vez más exigente en materia de regulación, seguridad y control operativo. En un contexto de crecimiento sostenido del transporte en Europa y mayor presión normativa, la correcta gestión de productos clasificados bajo el Acuerdo ADR se consolida como un factor crítico para la industria.
Aunque estas mercancías representan aproximadamente el 4 % del volumen total transportado por carretera en España y en la Unión Europea, su relevancia estratégica es clave para sectores como la industria química, la energía o la automoción, donde la continuidad operativa depende de una logística especializada y segura.
La gestión de mercancías peligrosas implica exigencias superiores en embalaje, etiquetado, documentación y compatibilidad de cargas, a lo que se suma la escasez de conductores certificados
Las mercancías peligrosas son aquellas que, por sus propiedades químicas o físicas, pueden suponer un riesgo para personas, infraestructuras o el medio ambiente. El ADR establece nueve clases diferenciadas según el tipo de peligro, entre ellas explosivos, gases, líquidos inflamables, sustancias tóxicas, corrosivas o baterías de litio. Determinadas categorías, como materiales radiactivos o sustancias infecciosas, requieren autorizaciones específicas y no forman parte de la operativa habitual de la mayoría de los operadores.
Este tipo de transporte exige red certificada, conductores especializados y sistemas de control adaptados a la normativa vigente. En este contexto, compañías como Cargoboard, presente en España desde 2024 y con más de 430.000 envíos gestionados en Europa en 2025, operan distintas clases ADR a través de transportistas cualificados y gestión digital centralizada, reforzando la trazabilidad en un segmento donde el margen de error debe ser mínimo.
Nuevas exigencias normativas y refuerzo del control
La reciente Resolución de 12 de febrero de 2026 del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, en vigor desde el 22 de febrero, ha actualizado los criterios de inspección y control para adaptarlos a la Directiva (UE) 2025/1801. La norma revisa la lista de control en carretera y clasifica las infracciones en tres niveles de riesgo, pudiendo derivar en la inmovilización del vehículo en los casos más graves.
El nuevo marco refuerza la responsabilidad de las empresas transportistas, que deben revisar protocolos internos, garantizar la formación de conductores y consejeros de seguridad y asegurar el cumplimiento estricto de los requisitos técnicos y documentales. El objetivo es reducir la siniestralidad y armonizar los estándares europeos, elevando el nivel de supervisión en todo el sector.
Digitalización y trazabilidad: claves del nuevo modelo
La gestión de mercancías peligrosas implica exigencias superiores en embalaje, etiquetado, documentación y compatibilidad de cargas, a lo que se suma la escasez de conductores certificados. En este entorno, la trazabilidad en tiempo real y el control documental centralizado se convierten en elementos determinantes para minimizar riesgos.
La digitalización del proceso logístico emerge así como una herramienta fundamental para reducir errores administrativos, mejorar la coordinación entre los actores de la cadena de suministro y aportar mayor transparencia. La integración de sistemas de gestión y el acceso a información en tiempo real permiten anticipar incidencias y reforzar el control operativo en un entorno donde la precisión es crítica.
África Narbona, International Strategy Manager para España, Portugal e Italia en Cargoboard, subraya que “la tecnología ya no es opcional en el transporte de mercancías peligrosas”, ya que el aumento de la presión regulatoria obliga a trabajar con máxima precisión y visibilidad operativa, garantizando la trazabilidad en un segmento donde cualquier desviación puede tener consecuencias relevantes para toda la cadena logística.





