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El talento gana peso en la transformación de la automoción en el Global Mobility Call 2026

Sernauto, Trireme y la Universidad de Deusto defendieron en Global Mobility Call 2026 la formación continua como respuesta a los retos de la movilidad sostenible, digital y automatizada

La automoción vive una transformación que ya no se explica solo con baterías, software, inteligencia artificial o nuevos modelos de vehículo. Detrás de cada avance hay una necesidad igual de urgente: contar con profesionales preparados para aplicarlo. Esa fue una de las ideas centrales del workshop organizado por Sernauto, en colaboración con el proyecto europeo Trireme, durante Global Mobility Call 2026, celebrado la semana pasada en Ifema Madrid.La sesión puso el foco en el upskilling y el reskilling, dos conceptos que empiezan a sonar con fuerza en las empresas del sector. En palabras de Cecilia, de Sernauto, “siempre hablamos de tecnología, pero no podemos hablar de tecnología sin gente preparada que pueda utilizarla”. Una frase sencilla, pero bastante directa, que resumió el tono del encuentro: la nueva movilidad necesita talento, y lo necesita ya.

La industria cambia y la formación debe moverse con ella

Desde el marco europeo, Jakub Stolfa, presidente de ASA y coordinador del proyecto Trireme, explicó que la transformación industrial actual es rápida, continua y afecta a toda la cadena de valor de la movilidad y la automoción. No se trata únicamente de fabricar vehículos distintos, sino de adaptar procesos, servicios, mantenimiento, posventa y nuevos modelos de negocio.Durante su intervención, Stolfa señaló algunas de las áreas que están marcando esa evolución: inteligencia artificial, análisis de datos, vehículo definido por software, ciberseguridad, movilidad conectada, sostenibilidad y economía circular. Todas ellas requieren nuevas competencias, pero también una forma distinta de entender la educación. Ya no basta con formarse al inicio de la carrera profesional y confiar en que ese conocimiento sirva durante décadas.

En esa línea, el proyecto Trireme trabaja en una matriz de competencias para identificar perfiles y capacidades necesarias en el sector. También desarrolla módulos formativos que puedan ser utilizados por universidades, centros de formación y empresas. La idea de fondo es clara: pasar de esfuerzos dispersos a una estrategia más coordinada para preparar al talento que demanda la automoción europea.Jon García Barruetabeña, de la Universidad de Deusto, aterrizó ese diagnóstico al contexto español. Recordó que las empresas se enfrentan a una doble presión: cada vez necesitan más capacidades ligadas a la digitalización, la competitividad y la sostenibilidad, pero al mismo tiempo disponen de menos talento por la evolución de la pirámide poblacional.

Actualizar al talento senior, una prioridad para competir

García defendió que la formación debe acompañar a las personas durante toda su vida profesional. “Las necesidades de estar en permanente formación son lo que van a hacer que las empresas sigamos siendo competitivas o no”, afirmó durante la sesión. Y es que, en un sector que cambia tan deprisa, quedarse quieto puede salir caro.Uno de los puntos más interesantes fue la importancia del talento senior. Según explicó, una persona con 25 o 30 años de experiencia en automoción puede actualizarse con relativa rapidez en determinados ámbitos si cuenta con programas adecuados. En cambio, formar desde cero a un perfil junior requiere muchos más años de aprendizaje y experiencia práctica.Como ejemplos concretos, García mencionó programas desarrollados junto a Sernauto en sistemas de visión artificial aplicados a automoción, sistemas de inteligencia artificial aplicados al sector, tecnología y fabricación de baterías, y vehículo conectado, cooperativo y autónomo. Todos ellos buscan responder a problemas reales de la industria española, no quedarse solo en la teoría.

La sesión dejó una conclusión bastante nítida: la movilidad sostenible no avanzará únicamente por el impulso de la tecnología. Necesita profesionales capaces de entenderla, adaptarla y hacerla crecer dentro de las empresas. En esa tarea, la colaboración entre industria, universidad y proyectos europeos como Trireme se perfila como una pieza clave para mantener la competitividad de la automoción española y europea.

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