La patronal advierte de que una sociedad mixta generaría más costes laborales, operativos y de oportunidad que no pueden quedar fuera del análisis económico
Direbús, asociación que agrupa a más de 700 empresas de transporte de viajeros por carretera en España, ha cuestionado las manifestaciones de Renfe sobre el supuesto sobrecoste de 35.000 euros registrado tras la incidencia del pasado 23 de junio. Aquel día, la caída de un cable de alta tensión sobre la catenaria provocó un fallo de electrificación que afectó a la alta velocidad en la línea Madrid-Andalucía y a los servicios de Cercanías de la provincia de Sevilla.El incidente obligó a movilizar transporte alternativo por carretera para trasladar a los viajeros afectados. Según la propia Renfe, el operativo tuvo un coste de 62.000 euros, frente a los 27.000 euros que la compañía estatal estima que habría supuesto con su futura sociedad mixta. Esa diferencia, de 35.000 euros, es precisamente la que Direbús pone ahora en cuestión.
Direbús rechaza la comparación de costes de Renfe
La asociación considera que la comparación realizada por Renfe no incorpora todos los costes reales del servicio ni tiene en cuenta la naturaleza de los dispositivos de emergencia. Según Direbús, una empresa mixta participada al 51% por grandes empresas del sector y al 49% por Renfe acabaría generando un gasto mayor para el contribuyente por la suma de costes laborales, operativos y de oportunidad.Para la patronal, el problema está en plantear el cálculo únicamente a partir de una incidencia concreta, sin valorar qué ocurre con la estructura permanente de vehículos y conductores cuando no hay emergencias ferroviarias. En otras palabras, mantener una flota preparada para actuar en momentos puntuales también implica costes, aunque esos autobuses no estén circulando cada día.“No puede establecerse la diferencia de costes después de que se haya producido una sola salida y decir por ello que el modelo que quiere Renfe es más económico, ya que las incidencias son puntuales. Cuando no haya incidencia, ¿qué hace la empresa que trabaja para Renfe Viajeros, con sus vehículos y conductores? ¿Los va a tener cruzados de brazos durante días o semanas a la espera de que se produzca esa incidencia?”, señala Alfonso Taborda, presidente de Direbús.
Taborda también advierte de las dificultades laborales que podría generar ese modelo. “Cuando tienes una flota inmovilizada con conductores parados, que es lo que pretende Renfe Viajeros, los conductores en espera están contando tiempo de trabajo y tienen 15 horas de disponibilidad máxima, lo que dificultaría su movilización ante problemas de incidencias que no sabes cuándo se van a producir”, añade.El presidente de Direbús va incluso más allá al cuestionar el fondo de la propuesta: “En el fondo, lo que quiere Renfe es nacionalizar por la puerta de atrás algunas compañías de autobuses, integrándolas en una estructura controlada por la propia empresa estatal en lugar de dejar que el mercado funcione con libre competencia”.
Un modelo flexible frente a una estructura cerrada
Direbús defiende que el operativo activado en Sevilla debe analizarse como lo que fue: una situación de emergencia. La organización recuerda que las solicitudes de vehículos se realizaron de forma simultánea a múltiples operadores, lo que explica tanto los tiempos de respuesta como la complejidad logística del despliegue. Para la patronal, interpretar esta reacción como un fallo estructural del mercado es una lectura interesada que busca reforzar la necesidad de la sociedad mixta propuesta por Renfe.
La asociación también se ha referido a las previsiones de Renfe Viajeros, que apuntan a la necesidad de hasta 300 autobuses diarios en los próximos años por el aumento de obras en la red ferroviaria. A juicio de Direbús, este escenario no justifica una estructura cerrada, sino todo lo contrario: refuerza la conveniencia de un modelo flexible y descentralizado, capaz de movilizar recursos de distintos operadores.Según la patronal, una red abierta permitiría incorporar a pequeñas y medianas empresas del transporte discrecional, evitaría concentrar el servicio en grandes compañías y facilitaría una respuesta más adaptada a cada territorio. En un país con una amplia red de operadores por carretera, sostienen, la clave no está en crear una estructura paralela, sino en organizar mejor la capacidad ya existente.
Direbús insiste en que el debate no debe centrarse solo en el coste puntual de una incidencia, sino en el diseño global del modelo. La licitación de la sociedad mixta propuesta por Renfe permanece suspendida cautelarmente por el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales tras los recursos presentados por la propia patronal.Frente a la propuesta de Renfe, Direbús defiende avanzar hacia un sistema de licitación por lotes que permita la participación de pequeñas y medianas empresas, refuerce la competencia efectiva y garantice una mayor flexibilidad del transporte alternativo por carretera en España. Para la asociación, esa sería la vía más equilibrada para atender incidencias ferroviarias sin encarecer el sistema ni dejar fuera a buena parte del tejido empresarial del sector.