Antonio Blanco Cedrón, de GMV, cuenta a NEXOBÚS que 2025 ha sido un año de consolidación tecnológica y colaboración estratégica, con la mirada puesta en un 2026 más interoperable y conectado
La transformación digital del transporte público avanza con paso firme, y 2025 ha sido una muestra clara de esa evolución. Así lo cuenta a NEXOBÚS Antonio Blanco Cedrón, jefe de desarrollo de negocio en Sistemas Inteligentes de Transporte de GMV para España, Portugal y Marruecos, quien destaca el papel de la interoperabilidad, la analítica avanzada y la experiencia del viajero como ejes fundamentales para el futuro del sector.
Un año de madurez tecnológica y proyectos de alto impacto
“2025 ha sido un año de consolidación tecnológica y de avance hacia un modelo de movilidad más conectada, interoperable, eficiente y centrada en el usuario”, resume Blanco Cedrón. Desde GMV, destacan que sus soluciones ITS han alcanzado un nivel de madurez, fiabilidad y escalabilidad que les ha permitido responder con éxito a proyectos de alta complejidad técnica.
Además del desarrollo tecnológico, otro de los puntos clave ha sido el fortalecimiento de alianzas con operadores y autoridades de transporte, un trabajo conjunto que ha dado lugar a iniciativas innovadoras con impacto social directo.
La evolución del mercado también ha favorecido un entorno más favorable para la integración. “Cada vez se valora más la interoperabilidad y la capacidad de análisis avanzado de datos”, señala, elementos en los que GMV ha reforzado su propuesta de valor diferencial.
Interoperabilidad, estandarización y usuario final: claves para 2026
De cara a 2026, Blanco Cedrón tiene claro qué necesita el sector para avanzar: una apuesta decidida por la interoperabilidad y la estandarización entre operadores y administraciones. También reclama un impulso firme a la innovación tecnológica aplicada al transporte público, siempre desde un enfoque que favorezca soluciones digitales maduras, escalables y centradas en el usuario.
En este sentido, considera imprescindible que la tecnología deje de ser solo infraestructura y se convierta en una herramienta real para facilitar el acceso, el pago y la información en tiempo real, sin barreras operativas.
Entre los elementos a preservar del año que termina, destaca la apuesta por la digitalización y la analítica avanzada, que ya forman parte del ADN de muchos operadores. En cambio, urge dejar atrás la fragmentación de sistemas, que aún limita la interoperabilidad y dificulta una experiencia fluida para los usuarios.
A las administraciones públicas, GMV lanza un mensaje claro: “Pedimos un compromiso firme y sostenido con la modernización del transporte público, agilizando los procedimientos, fomentando la estandarización y asegurando un entorno normativo y financiero estable”.
Amenazas y oportunidades para un año crucial en movilidad conectada
Según GMV, el 2026 estará marcado por tendencias clave como la mayor integración entre modos de transporte mediante plataformas MaaS (Mobility as a Service), y el desarrollo de servicios más personalizados apoyados en tecnología ITS.
Pero también se prevén amenazas importantes, como el aumento del riesgo de ciberseguridad en infraestructuras críticas y posibles restricciones presupuestarias que dificulten la renovación y despliegue de nuevos sistemas inteligentes.
En todo caso, GMV mantiene su compromiso con una movilidad más conectada, interoperable y centrada en el viajero, en la que la tecnología no sea un fin, sino un medio para transformar el transporte público en un servicio más eficiente, accesible y humano.




