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La Inteligencia Artificial da el salto en España como implementación de las empresas

El 60,5% de las empresas españolas ya integra la inteligencia artificial en su estrategia, mientras el 79% prevé aumentar su inversión en esta tecnología durante el próximo año

El paso de las pruebas a la producción sigue siendo el gran obstáculo

La inteligencia artificial ha avanzado con rapidez en las empresas españolas, pero su impacto económico todavía no responde a las expectativas generadas. El mercado se encuentra en una etapa de transición en la que el uso de herramientas de IA se extiende entre los empleados, mientras la falta de infraestructura, el rediseño insuficiente de procesos y una gobernanza de datos fragmentada dificultan la obtención de retornos empresariales.

Según los datos recogidos en distintos análisis sectoriales, el 80% de los empleados asegura mejorar su eficiencia y productividad gracias a la IA, pero solo el 37% de las empresas consigue trasladar ese impacto a una mejora del beneficio operativo o EBIT. Esta brecha también se refleja en los indicadores macroeconómicos, donde las ganancias de eficiencia todavía se encuentran por debajo de las expectativas iniciales.

El escenario que se abre para las empresas españolas pasa así por consolidar los proyectos de IA, reforzar la confianza en sus resultados y conectar la innovación tecnológica con objetivos concretos de negocio

El informe Data and AI Impact Report: The New Economics of Trust, elaborado por SAS a partir de una investigación de IDC, sitúa en el 60,5% el porcentaje de empresas españolas que ya integra la IA en su estrategia real. Sin embargo, el estudio advierte de las dificultades para convertir los proyectos experimentales en aplicaciones plenamente operativas.

El documento señala que el 88% de las pruebas de concepto de inteligencia artificial no llega a superar la fase de producción, mientras que únicamente el 17,3% de las compañías españolas afirma obtener un retorno de inversión elevado. En paralelo, el índice de impacto de la IA elaborado por SAS e IDC ha descendido hasta 53,1 puntos, frente a los 61 puntos del año anterior.

La falta de confianza constituye uno de los principales frenos. En el 35,1% de los casos en España, los profesionales rechazan las recomendaciones de los sistemas de IA porque no pueden explicar cómo han llegado a sus conclusiones. Los sesgos percibidos y la falta de contexto corporativo también generan correcciones manuales que reducen parte de las ganancias de productividad esperadas.

La calidad del dato y la gobernanza, claves para generar confianza

La calidad de los datos se ha convertido en uno de los principales factores para conseguir que las inversiones en IA generen resultados. Según SAS, el 43,2% de las empresas españolas gestiona la calidad de sus datos de forma aislada en cada equipo, mientras que solo el 18,5% establece este requisito de manera obligatoria en todos sus proyectos.

El análisis de SAS e IDC apunta además a la gobernanza de modelos como uno de los puntos más débiles de España, pese a que el país presenta resultados positivos en políticas de IA responsable y capacidad de explicación.

Jorge Zafra, director de marketing de SAS Iberia, considera que las empresas españolas han avanzado en gobernanza y regulación, pero ahora deben trasladar esos principios a la operativa diaria, reforzando las bases de datos y la fiabilidad de los proyectos antes de escalar nuevas inversiones.

Esta evolución supone pasar de una primera etapa marcada por la experimentación y la adopción rápida de herramientas a otra en la que las compañías deben evaluar con mayor rigor el impacto económico, la seguridad y la trazabilidad de sus sistemas.

Las empresas mantienen su apuesta inversora por la IA

A pesar de estos obstáculos, el 79% de las compañías españolas prevé incrementar su presupuesto destinado a inteligencia artificial durante el próximo año, lo que refleja que las dificultades para obtener rentabilidad no han frenado el interés empresarial por esta tecnología.

El reto será conseguir que el aumento de la inversión se traduzca en resultados medibles, mediante una combinación de infraestructura tecnológica adecuada, calidad de los datos, gobernanza, auditoría y procesos empresariales preparados para incorporar la IA.

Los datos globales analizados por SAS e IDC apuntan en esta dirección: las empresas que aplican prácticas consolidadas de IA confiable tienen quince veces más probabilidades de obtener un retorno de inversión sólido que aquellas que presentan un menor nivel de madurez.

El escenario que se abre para las empresas españolas pasa así por consolidar los proyectos de IA, reforzar la confianza en sus resultados y conectar la innovación tecnológica con objetivos concretos de negocio, en una etapa en la que la prioridad ya no es únicamente adoptar inteligencia artificial, sino conseguir que aporte valor de forma sostenible.

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