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El vehículo pesado cero emisiones avanza en Europa, pero el camión sigue lejos del ritmo del autobús

Many white trucks in line and fast travel bus driving towards the sun. Speed blurred motion drive on the freeway at beautiful sunset. Transport travel scene on the motorway near Belgrade, Serbia.

Los autobuses y autocares alcanzan un 28,6% de cuota cero emisiones en el primer semestre de 2026, frente al 2,3% de los camiones pesados

El mercado europeo del vehículo pesado cero emisiones sigue avanzando, aunque a dos velocidades muy distintas. Mientras los autobuses y autocares eléctricos ya rozan el 30% de las nuevas matriculaciones en la Unión Europea, los camiones pesados cero emisiones continúan en una fase mucho más inicial, con una cuota del 2,3% durante el primer semestre de 2026.Según los datos del último informe trimestral del International Council on Clean Transportation, ICCT, en la Unión Europea se registraron aproximadamente 14.300 vehículos pesados cero emisiones entre enero y junio de 2026. Dentro de ese total, el segmento con mayor electrificación fue el de autobuses y autocares, con una cuota del 28,6%.

En el segundo trimestre de 2026, los modelos eléctricos de batería superaron el 60% de las nuevas matriculaciones de autobuses urbanos en Europa

El autobús marca el camino de la descarbonización

El transporte colectivo por carretera se ha convertido en el segmento más avanzado dentro del mercado pesado europeo. En el primer semestre del año se matricularon 6.425 autobuses y autocares cero emisiones, frente a las 4.295 unidades registradas en el mismo periodo de 2025. El crecimiento fue del 50% interanual.

La diferencia con otros vehículos pesados es notable. Los camiones medianos y furgones cero emisiones alcanzaron una cuota del 21,1%, mientras que los camiones pesados se quedaron en el 2,3%. La brecha muestra que la transición tecnológica está siendo más rápida allí donde las rutas son más previsibles, las recargas pueden planificarse mejor y las administraciones públicas tienen mayor peso en las decisiones de compra.El caso más claro es el autobús urbano. En el segundo trimestre de 2026, los modelos eléctricos de batería superaron el 60% de las nuevas matriculaciones de autobuses urbanos en Europa. El diésel, incluyendo híbridos, cayó al entorno del 30%. La ciudad, con recorridos fijos y cocheras preparadas para la recarga, está tirando del cambio.

El camión pesado mantiene más barreras operativas

La situación es diferente en el transporte pesado de mercancías. Los camiones de larga distancia afrontan todavía obstáculos importantes: mayores necesidades de autonomía, cargas útiles más exigentes, tiempos de operación ajustados y una infraestructura de recarga que debe responder a rutas nacionales e internacionales.Esa realidad explica que el camión pesado avance más despacio que el autobús. No significa que el cambio no esté en marcha, sino que el punto de partida es más complejo. Electrificar una línea urbana de autobús permite organizar la carga en depósito, ajustar horarios y controlar mejor el consumo. En una ruta internacional de mercancías, en cambio, cada parada, cada kilómetro y cada tonelada cuentan.El informe del ICCT deja una fotografía clara del momento actual. Europa acelera en la electrificación del transporte pesado, pero el liderazgo corresponde al autobús. Las compras públicas, las políticas de calidad del aire, las zonas de bajas emisiones y los programas de renovación de flotas han convertido al transporte colectivo en el laboratorio real de la movilidad pesada sin emisiones.

Para el sector, la lectura es doble. Por un lado, los datos demuestran que la tecnología cero emisiones ya está consolidándose en segmentos concretos, especialmente en el autobús urbano. Por otro, recuerdan que el despliegue en el transporte de mercancías necesitará más infraestructura, planificación energética y soluciones adaptadas a operaciones de mayor distancia.El autobús, por tanto, no solo está reduciendo emisiones en las ciudades. También está abriendo camino al resto del vehículo pesado. Y, aunque el camión todavía va por detrás, la dirección del mercado europeo parece cada vez más clara: menos diésel, más electrificación y una transformación que avanzará a ritmos distintos según las necesidades reales de cada servicio.

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