La patronal del transporte de mercancías reclama diálogo al Gobierno antes de cualquier reforma fiscal y advierte de que un aumento de la carga impositiva afectaría a toda la cadena de suministro, especialmente a las empresas que no pueden acogerse al gasóleo profesional
Más presión para un sector estratégico
La Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) ha mostrado su rechazo a la posibilidad de incrementar la fiscalidad del gasóleo para cumplir con los compromisos adquiridos por España en el marco de los fondos europeos NextGeneration, al considerar que una medida de este tipo supondría un nuevo golpe para un sector que ya soporta una elevada presión económica.
La organización recuerda que el transporte de mercancías por carretera no puede convertirse de forma sistemática en el recurso al que se acude para aumentar la recaudación o cumplir objetivos ajenos a su actividad, ya que cualquier incremento del impuesto sobre el combustible repercutiría directamente en la competitividad de las empresas, elevaría los costes logísticos y terminaría trasladándose al precio final de los bienes y servicios.
‘Las empresas de transporte no pueden ser el instrumento para compensar compromisos cuya carga debe repartirse de forma equilibrada entre todos los sectores afectados’
La CETM subraya que las empresas transportistas acumulan años soportando un incremento continuado de sus costes de explotación, provocado por el encarecimiento de los combustibles, el aumento de los costes laborales y financieros, las crecientes exigencias regulatorias y las inversiones necesarias para avanzar en la descarbonización y la digitalización del transporte.
En este contexto, la Confederación considera que equiparar la fiscalidad del gasóleo a la de la gasolina agravaría todavía más la situación, comprometiendo la capacidad competitiva de miles de empresas que desempeñan un papel esencial para garantizar el abastecimiento y el funcionamiento de la economía española.
Impacto en el repostaje internacional y en las pequeñas empresas
La patronal advierte además de que una subida de 10 céntimos por litro podría reducir el atractivo de España como país de repostaje para las flotas internacionales, favoreciendo que los transportistas realicen sus repostajes en otros Estados y perjudicando especialmente a las zonas fronterizas, donde esta actividad genera un importante impacto económico.
Asimismo, la organización alerta de que las empresas que operan con vehículos de hasta 7,5 toneladas serían las más perjudicadas, al no poder beneficiarse de la devolución del gasóleo profesional y verse obligadas a asumir íntegramente el incremento de la carga fiscal, con consecuencias directas sobre su tesorería y viabilidad.
El presidente de la CETM, Carmelo González, ha defendido que España debe cumplir sus compromisos con las instituciones europeas, aunque ha insistido en que «las empresas de transporte no pueden ser el instrumento para compensar compromisos cuya carga debe repartirse de forma equilibrada entre todos los sectores afectados».
Reclamación de diálogo con el Gobierno
La Confederación solicita al Ejecutivo que cualquier modificación fiscal con incidencia sobre el transporte de mercancías por carretera se adopte tras un proceso de diálogo con el sector y con una evaluación previa de su impacto económico, con el objetivo de preservar la viabilidad de decenas de miles de empresas.
Finalmente, la CETM reitera su disposición a colaborar en el desarrollo de políticas que impulsen una movilidad más sostenible y eficiente, siempre que sean compatibles con la competitividad empresarial y con el mantenimiento de un servicio de transporte seguro, eficiente y económicamente viable. La organización concluye que penalizar fiscalmente al transporte en un país periférico como España supone perjudicar al conjunto de la economía nacional, al depender gran parte de su competitividad de un sistema logístico eficiente.