El segmento profesional mantiene su avance dentro del mercado de vehículos de bajas emisiones, con un fuerte incremento global de las tecnologías electrificadas
En paralelo, la caída de otras tecnologías como el gas y el retroceso del diésel refuerzan la idea de que el futuro del autobús urbano e interurbano pasa por soluciones electrificadas o híbridas.
El mercado de vehículos electrificados, que incluye autobuses junto a vehículos industriales y comerciales, registró en abril un crecimiento destacado, alcanzando las 24.961 unidades, lo que supone un aumento del 44,3% respecto al mismo periodo del año anterior.
Este avance refleja una tendencia que también impacta de lleno en el transporte público por carretera, donde la electrificación se consolida como una solución cada vez más presente en la renovación de flotas.
Los autobuses se integran en el crecimiento de la movilidad electrificada
Aunque el grueso del mercado sigue concentrándose en otros segmentos, los autobuses electrificados forman parte de este crecimiento conjunto, que en el acumulado del año alcanza las 93.588 unidades, con un incremento del 55%.
Además, las tecnologías alternativas —que incluyen electrificación, híbridos y gas— representan ya el 62,8% del mercado total en abril, lo que evidencia un cambio estructural que también afecta al transporte colectivo.
En este contexto, los operadores de transporte público están encontrando en estas tecnologías una vía para avanzar hacia modelos más sostenibles, especialmente en entornos urbanos donde las exigencias medioambientales son cada vez mayores.
Un cambio estructural que también alcanza al transporte público
El crecimiento de los vehículos eléctricos puros (11.039 unidades) y de los híbridos enchufables (13.922 unidades), ambos con subidas superiores al 44%, muestra que la electrificación avanza con fuerza en todos los segmentos, incluidos los autobuses.
Este proceso no solo responde a objetivos medioambientales, sino también a la necesidad de modernizar el transporte público, mejorar la eficiencia operativa y reducir las emisiones contaminantes.
En paralelo, la caída de otras tecnologías como el gas y el retroceso del diésel refuerzan la idea de que el futuro del autobús urbano e interurbano pasa por soluciones electrificadas o híbridas.
En definitiva, aunque el peso específico del autobús dentro del total sigue siendo menor, su integración en esta tendencia confirma que la electrificación del transporte público ya no es una previsión, sino una realidad en marcha.