El Gobierno apuesta por reformas estructurales y ayudas al vehículo eléctrico, aunque expertos piden más ambición
Francia ha dado un paso adelante en su estrategia energética con la presentación de su nuevo plan de electrificación, una hoja de ruta que busca reducir la dependencia de los combustibles fósiles y avanzar en la descarbonización de la economía.
La iniciativa, anunciada el 10 de abril, ha sido bien recibida por organizaciones como Transport & Environment (T&E), que consideran que, por fin, se apuesta por medidas estructurales a largo plazo en lugar de soluciones temporales como las subvenciones al combustible.
Un impulso a la movilidad eléctrica
Entre las principales medidas destaca el impulso al vehículo eléctrico, tanto para particulares como para profesionales. El plan contempla:
- La reactivación del alquiler social de vehículos eléctricos a partir de junio
- Un programa específico para colectivos con alta movilidad, como sanitarios o autónomos
- La incorporación de 100.000 nuevos vehículos eléctricos
Según T&E, esta apuesta no solo tiene un impacto ambiental, sino también económico. Recorrer 500 kilómetros en coche eléctrico permite ahorrar entre 24 y 44 euros frente a uno de gasolina, incluso si los precios del combustible bajan.
“Electrificar nuestra economía es la mejor manera de protegernos de las crisis petroleras”, señala Diane Strauss, directora de T&E Francia.
Más medidas para ampliar el impacto
Pese a valorar positivamente el plan, T&E considera que aún es insuficiente y reclama ampliar el alcance de algunas iniciativas.
Entre sus propuestas destacan:
- Extender el alquiler social hasta alcanzar 1 millón de vehículos
- Crear una red de servicios viarios exprés que ofrezca alternativas al coche a millones de ciudadanos
- Impulsar peajes diferenciados según emisiones para favorecer a los vehículos eléctricos
Además, la organización insiste en la necesidad de apoyar especialmente a los colectivos más vulnerables, que podrían quedar fuera de estas medidas.
Transporte pesado, clave en la transición
El plan también refuerza las ayudas a la compra de vehículos eléctricos pesados, un aspecto clave para reducir las emisiones en el transporte de mercancías.
Desde T&E subrayan que esta electrificación no solo contribuye a la sostenibilidad, sino que también refuerza la resiliencia del tejido empresarial, formado en gran parte por pymes.
Financiación y fiscalidad, en el punto de mira
Para financiar estas medidas, se plantea la posibilidad de aplicar un impuesto a los beneficios extraordinarios de las petroleras, que ya habrían generado más de 3.200 millones de euros desde el inicio de la crisis.
“El plan solo será efectivo si mantiene estabilidad regulatoria y financiera”, concluye Strauss, quien destaca el objetivo de que dos de cada tres coches vendidos en 2030 sean eléctricos.
Un cambio de modelo en marcha
El plan de electrificación marca un giro en la política energética francesa, apostando por una transformación profunda del modelo de movilidad.
Sin embargo, su éxito dependerá de su continuidad en el tiempo, de la coordinación entre administraciones y de la capacidad para convertir las intenciones en cambios reales que lleguen a ciudadanos y empresas.